La Iglesia se contradice

Por un lado, se le pide perdón a Giordano Bruno, un hombre que por pensar que el ser humano es capaz de usar su razón y actuar en consecuencia, luego de ocho años de cárcel y de no acceder a retractarse acerca de la existencia de una razón autónoma, fue quemado vivo por la Santa Inquisición.

Pero por otro lado, decían entonces y repiten ahora que la razón se encuentra subordinada a la fe, «una se encuentra dentro de la otra»; en pocas palabras retrocedemos a los Santos Agustín y Tomás, para quienes la filosofía es la «sierva» de la teología…

Causa risa, aunque sea muy serio, el que además de la subordinación de la razón a la fe, ella debe cumplir con tres requisitos de funcionamiento, y si así no lo hiciera, «se expone al fracaso y acaba por encontrarse en la situación del ‘necio’… el necio se engaña pensando que conoce muchas cosas…»

¿Es éste sólo un problema inocente de competencias? Claro que no. De aceptarse esto, la producción científica (en sentido amplio) se detendría nuevamente. Agregan que es potestad «de Dios ocultar una cosa». En otras palabras, hasta que Dios –léase representante de Dios en la tierra: el Papa– no lo autorice no se podrá conocer la cura de una enfermedad equis o la existencia de equis planeta. ¿Qué tal? Entiéndase que esto no es nuevo: ya así pensaban y actuaban en la Antigüedad y en la Edad Media.

«La razón y la fe no se pueden separar… una está dentro de otra». Es clarísimo: se plantea la vuelta a la premodernidad; se ignora la existencia de un Galileo, de un Kant, entre muchísimos otros.

Si «razón y fe no se pueden separar», entonces enterramos años de avance de la Humanidad. «Lo que es verdad, debe ser verdad para todos y para siempre». Esta máxima mantuvo en la oscuridad a la Humanidad durante muchísimo tiempo. Aceptarla hoy sería retroceder al Medioevo; recordemos tan solo aquello de que a la Luna ningún mortal accedería. Creo que no vale la pena continuar. Baste lo expuesto para mostrar la contradicción en que cae la Iglesia cuando por un lado le pide perdón a un racionalista como Giordano Bruno, y por el otro mantiene vigente su pensamiento a través de la reciente Encíclica Fides et Ratio.

* Licenciada en Filosofía de la Universidad de la República

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