Ante el rotundo fracaso de la política económica: cambiar el rumbo antes que sea más tarde
DANIEL OLESKER (Economista)
Luego de 21 meses de gobierno no hay muchas palabras para calificar a la política económica que no sea ROTUNDO FRACASO.
* Empezó con recesión y la transformó en crisis
* Arrancó con desocupados y ya los elevó a casi 220 mil
* Bajó el salario real de la mayor parte de los trabajadores
* Bajó la inversión pública obligando a no ejecutar inversiones presupuestadas, creando más desempleo.
* A setiembre de 2001 se había exportado 10% menos que a setiembre de 2000.
* El déficit fiscal cuya baja fue el pretexto para todas las barbaridades de bajar inversión pública y reducir salarios no sólo no bajó sino que creció. Y eso que a pesar de un discurso falso otra vez de que no se quiere poner impuestos tuvimos entre otros:
* IVA para el correo.
* IMESA a las empresas de salud privada.
* COFIS para todo el mundo.
* IVA a los intereses de préstamos de menos de 50 mil pesos otorgados por las cooperativas de ahorro y crédito.
* Impuesto a la renta e IMABA a las cooperativas de ahorro y crédito.
* Extensión del IMABA a todas las entidades que den créditos, sean o no bancos.
* Aumento del impuesto a los sueldos a 9% para los salarios públicos mayores a 29 salarios mínimos.
* Aumento del impuesto a los sueldos a los profesionales que ganen más de 29 salarios mínimos.
Y frente a ello, en una reunión que mantuvimos con el ministro estos días con los compañeros de Bella Unión, nos dijo sin ninguna muestra de sensibilidad por la gente de la zona cosas tales como:
«La caña de azúcar ya fue, piensen en otra cosa».
«Los proyectos de Bella Unión son todos un desastre».
Además de esa notoria insensibilidad social, nos reafirmó que la política económica está en buen camino y no va a cambiar.
Es a partir de esta constatación de la realidad, que por suerte existe y es más visible que todas las falsas versiones del Presidente y de sus ministros o de los organismos internacionales que vamos bien, que decimos que seguir por el camino transitado en estos casi dos años profundizará los problemas.
Porque es posible que hayamos llegado desde el punto de vista recesivo al punto más bajo y el desempleo haya llegado a su máximo y ahora comience la reactivación.
Pero lo importante es saber qué tipo de reactivación se viene.
Pues si el camino es el anunciado por el gobierno, es decir
* Contracción del mercado interno y apoyos y subsidios a las exportaciones.
* Desmonopolización de los servicios públicos y apertura a la inversión extranjera en dichas áreas para atraer inversiones.
* Flexibilidad laboral para reducir supuestas (e inexistentes) rigideces del mercado laboral.
* Contención de los salarios.
En ese camino es probable que haya reactivación aunque el mercado interno siga deteriorándose, es probable que baje algunas décimas el nivel de desempleo. Es probable que se creen algunos nuevos empleos pero seguramente precarios. Entonces llegaremos a una reactivación que provocará como entre 1974 y 1981, como entre 1987 y 1994 o como entre 1996 y 1999 un crecimiento económico pero para pocos y una exclusión económica y social que seguir creciendo.
Nuestras estimaciones muestran que de mantenerse el esquema de política económica de desregulación, apertura y liberalización, es decir el modelo que hemos denominado LACE, el desempleo promedio de 2002 a 2004 (suponiendo tres años de crecimiento) será del orden del 12 a 12,5%.
Es decir, ello significa que en una nueva fase decrecimiento y reactivación económica habrá 170 mil desocupados estructurales, que además coexistirán con los casi 600 mil entre informales y precarios, que no bajarán ya que lo que se va a crear es en su esencia empleo precario.
Por todo ello es que no queremos la reactivación a como sea, simplemente para que sus frutos vuelvan a quedar en unos pocos, queremos reactivación con redistribución de la riqueza simultánea.
Por suerte muchos uruguayos ya no creen más en aquello de que la torta crezca para después repartirla, porque sabemos en estas columnas lo he dicho más de una vez que es posible crecer y distribuir al mismo tiempo.
Y repasemos una vez más nuestras propuestas de reactivación con redistribución simultánea y que son en sus bases generales:
La propuesta anterior es un factor de protección a la producción nacional al que deben adicionarse otros dentro del marco de los acuerdos internacionales sobre el tema.
Proponemos entonces:
En materia de ingresos:
Aumento de salarios que, a diferencia de lo que proponen los liberales y hacen (aunque no lo digan) los del gobierno que es bajar salarios, nosotros proponemos dinamizar el mercado interno en especial con aumentos de salarios en los tramos más bajos, lo que además aumenta el Indice Medio de Salarios y con ellos las jubilaciones. Por ejemplo pensemos en una partida fija de 1.000 pesos para todos los que ganan menos de 5.000 pesos y de 500 para quienes ganen entre 5 y 10 mil por ejemplo y está claro que el mercado interno se reactiva y la recaudación aumenta y el déficit fiscal baja.
En materia de política comercial para proteger a la producción nacional:
Está claro que ese aumento de la demanda interna puede fugarse al exterior por el alto peso de las importaciones. Para ello y para que la reactivación favorezca los nacionales es que es necesario protegerse de las importaciones al menos con las siguientes medidas:
* Aumento del arancel externo seleccionando productos de alta sensibilidad nacional como granja y textil por ejemplo.
* Establecimiento de cupos de importación para productos de las ramas antes mencionadas u otras de fuerte sensibilidad nacional.
* Prohibición de crédito para financiar importaciones de bienes de consumo competitivos con la industria nacional.
En materia de costos financieros.
Es imprescindible y posible bajar las tasas de interés de los bancos en los préstamos a empresas de manera de fortalecer la capacidad de las empresas pequeñas y medianas (que son las que pagan los altos intereses ya que las grandes pagan muy bajo interés) para captar la reactivación y que ella no se concentre en los grandes conglomerados y beneficie a todo el entramado productivo.
En esta dirección proponemos la eliminación del IMABA y con ello logró una reducción de las tasas de interés en por lo menos 10 puntos en moneda nacional.
Al mismo tiempo es necesario reducir los intereses en los préstamos al consumo para permitir un acceso a dichos créditos en condiciones adecuadas y con ello respaldar la reactivación y bajar los pagos financieros de las familias y con ello dedicar más de sus ingresos al consumo.
Finalmente todo ello debe completarse con un aumento sustantivo de la inversión pública, sea de manera directa sea por concesión, pero en donde el Estado muestre a la sociedad confianza y certidumbre de que está dispuesto a liderar una reactivación económica.
En definitiva lo que está en debate hoy no es recesión versus reactivación porque a nadie le gusta la recesión sino un doble debate:
* Reactivación excluyente o reactivación con distribución de la riqueza
* Políticas activas para desde el Estado provocar la reactivación o políticas pasivas para esperar que ella llegue de afuera.
Nosotros claramente nos de
finimos y luchamos por una reactivación con políticas activas y de liderazgo y con redistribución simultánea.
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