Los mitos (o directamente falsedades) de la economía liberal y sus voceros
DANIEL OLESKER
Mito 1: En el mercado opera la libre competencia.
Este es uno de los mitos más flagrantes y falsos del funcionamiento de la economía y si no miremos la práctica:
¿Alguien puede creer que existe libre competencia entre el nuevo conglomerado que surge de la unión de Devoto y Disco y un almacén de barrio?
¿Alguien puede pensar que las viejas y tradicionales panaderías y carnicerías pueden competir con la producción propia, a escala y con menores salarios de los propios supermercados?
¿Alguien duda de que el conglomerado Disco-Devoto se queda con una parte del excedente de nuestros productores agropecuarios e industriales, pagando menos precio por sus productos o pagando a largos plazos, aunque ellos vendan al contado?
En definitiva ¿es una libre opción para los consumidores que sus compras minoristas y sus salidas a comer tengan cada vez menos amplitud y deban elegir entre Disco, Devoto (que hoy son los mismos) Tienda Inglesa, La Pasiva, McDonald’s, Il Mondo de la Pizza o Pecos Bill, desterrando poco a poco el viejo almacén o el boliche del barrio?
O en otra perspectiva, ¿alguien puede creer que el mercado de trabajo es un mercado libre, donde el oferente de trabajo (el trabajador) y el demandante de trabajo (la empresa) se encuentran en igualdad de condiciones para negociar sus condiciones de trabajo? Sólo pensemos dos cosas:
· Mientras que el empresario puede optar por diferentes opciones para producir y por ende vivir, el trabajador no tiene otra alternativa que vender su fuerza de trabajo para conseguir su sustento y por ende su posición es más débil.
· Mientras un trabajador negocia su salario, la amenaza de miles de desocupados o subocupados que ocuparían ese puesto de trabajo por niveles salariales muy bajos, lo obliga a aceptar peores condiciones de salario y trabajo.
Por todo ello es que consideramos que el libre mercado es un mito, que no funciona en ninguna parte y que los mercados son una de las expresiones más puras de la desigualdad, entre grandes y pequeñas empresas, entre capital y trabajo, entre grandes conglomerados y consumidores o proveedores.
Mito 2: Sólo es posible crecer con las exportaciones pues el mercado interno es muy pequeño.
Sin negar obviamente la importancia de las exportaciones, hagamos la siguiente reflexión sobre este mito:
El problema de mercado interno no es sólo un tema de tamaño sino de su poder de compra. Y por lo tanto la «potencialidad de aumentarlo en Uruguay es muy grande ya que hoy tenemos 700 mil personas que viven debajo de la línea de la pobreza; 800 mil entre desocupados, subocupados y empleos precarios; hay miles de trabajadores cuyo salario no supera los 4.000 pesos mensuales; hay miles de pequeños productores rurales, cuyo ingreso está debajo de la línea de pobreza. Todos ellos no son consumidores de nuestros productos, porque no tienen el dinero suficiente. Porque podrá haber gran libertad de mercado (un mito como dijimos en el punto anterior), podrá haber gran diversidad de elección (decenas de marcas diferentes de televisores o de microhondas) pero como ha dicho John Galbraith premio Nobel de Economía: «Sin dinero no hay libertad de elegir«.
Mito 3: La presión tributaria es grande.
Está claro que para algunos la presión tributaria es alta. Para un trabajador luego de que cobra su salario, de 100 pesos cobrados le quedan 60 o sea aporta 40 al Estado. Sí, es alta. Pero un rentista apenas aportar entre 5 y 10%. Es muy baja. Para un productor industrial o un comercio instalado es muy alta de cerca del 35%, pero para los bancos, supermercados o shoppings es casi nula por las exoneraciones y las tarifas preferenciales de energía y para la producción agropecuaria en particular la de mayor extensión es muy baja. Por ende como todo fenómeno social no puede generalizarse. Para algunos es muy alta, para otros es muy baja. Y miremos el siguiente ejemplo de cómo opera la presión tributaria para aumentar la desigualdad entre un asalariado y un no asalariado. Se incluyen además los intereses que el no asalariado cobra por su ahorro que además no está gravado y se excluye en los impuestos Demal trabajo el montepío por ser un ahorro para el futuro.
Mito 4: No aumentar el gasto público significa Rendición de Cuentas de artículo único.
La rendición podría incluir decenas de artículos, algunos aumentando el gasto, otros reduciéndolo y finalmente el efecto total sea que se compensen los que aumentan con los que disminuyen y el gasto quede igual.
1) El gobierno podría proponer que a todos aquellos trabajadores públicos que ganaran más de dos canastas familiares (34 mil pesos) se les topeara su salario en ese valor y el dinero ahorrado sirviera para dar un aumento a los que ganan menos de media canasta, es decir 8.500 pesos.
2) El gobierno podría proponer que de los casi 150 millones de dólares que se gastan en el Ministerio de Defensa en rubros no salariales (equipamiento, misiones, etc) la mitad se destinara en partes iguales a salud y educación pública. *
Entonces la diferencia que era de 10 a 1 aumentó luego de pagar impuesto a casi 12 a 1, lo cual muestra el carácter regresivo desde el punto de vista de la distribución del ingreso del sistema tributario uruguayo.
* Director del Instituto Cuesta-Duarte del PIT-CNT
| Asalariado | No asalariado | |
| Ingreso | 10.000 | 100.000 |
| Impuesto | 600 (6%) | 0 |
| Ingreso líquido | 9.400 | 100.000 |
| Consumo | 9.400 | 50.000 |
| Ahorro | 0 | 50.000 |
| Intereses cobrados | 0 | 1.250 |
| Impuestos (sólo sobre consumo de 15%) | 1.410 | 7.500 |
| Ingreso disponible (líquido imp. al consumo + intereses) | 7.990 | 93.750 |
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