¿Qué se persigue con el diálogo?
Escribe
Hoy una promesa,
mañana una traición
Amoríos de verano (2)
Ataduras de un día son.
En el diálogo político (1) establecíamos que hay dos niveles diferentes dentro de los contactos propiciados por Batlle con respecto a Tabaré.
Uno es lo divertido y anecdótico, los palmoteos, los regalitos, los asados por comer, «e tutti quanti».
Otro es el fondo.
Y decíamos, como según dicen reza a la entrada del infierno del Dante:
Lasciate ogni speranza, voy ch’entrate.
El tema de fondo sigue siendo porfiadamente: Dialogar, ¿para qué?
O sea, ¿qué persigue Batlle aparentando querer mantener un diálogo con sus antípodas?.
Podría ser digno de nuestra «virulencia» encontrar fantasmas donde no los hay.
Al fin y al cabo, el «diálogo civilizado» no se le puede negar a nadie (?).
Salvo que se trate de una estratagema.
Una estratagema para ganar tiempo hasta mayo.
Porque no es electoralmente conveniente «bajarle la palanca» a la gente antes de que haya votado en mayo. Mientras tanto seguiremos teniendo «gobierno divertido».
Porque si el EP-FA concreta sus posibilidades en Canelones, Paysandú y algún otro departamento, además de Montevideo, la cosa se les complicaría aún mas a los «dueños del País».
De esa estratagema que hemos denunciado en la nota enunciada (1), cuando nos referíamos al «diálogo social» de (de los) gobierno/s insuficientemente democráticos posdictadura con el único fin de «tirar la pelota afuera» y evitar las movilizaciones sindicales.
Porque, según el punto de vista del gobierno (¿y de algunos sindicalistas?), no es «honorable» hacer movilizaciones de protesta mientras se dialoga.
Y entonces se instaura un (seudo) «diálogo con sordo» con el único fin de entretener, de dilatar, de suavizar el enfrentamiento. De «atar el paquete», como dice el colgado de esta nota.
Para enredar, agarrando para trabar al adversario, mientras se pega, al mismo tiempo, con el estilo del avezado boxeador.
Como se sigue pegando al procesar compañeros ocupantes de asentamientos «irregulares».
Como se sigue pegando cuando la Justicia no consigue que los militares (con la aquiescencia del nuevo ministro de Defensa), entreguen al procesado que tienen alojado «en una (intocable) unidad militar» llamada Hospital Militar.
Y ciertas declaraciones de Batlle han venido causalmente en nuestro auxilio.«virulento» de izquierda, valga la redundancia), que le dijeron los «informantes», que dijo Batlle:
«Si le envío los proyectos de ley que el gobierno decida impulsar al Dr. Tabaré Vázquez, y si Ramela Regules mantiene una relación regular con el también abogado Gonzalo Fernández (delegado personal de Tabaré), entonces será más difícil que la Mesa Política Frentista, reaccione con virulencia. Cuanto más hable Tabaré, «.
A confesión de parte relevo de pruebas, dice el sabio dicho.
La Mesa Política del lunes 13 no reaccionó con virulencia y avaló (por mayoría con el voto en contra de la «virulenta» Corriente de Izquierda), la propuesta de continuar con las entrevistas, en que se ha empeñado Tabaré.
Seguramente sin dudas, tratando de evitar quedar «atados».
Al igual que el cupletero de «Los Diablos…», nos preguntamos, después de aportar estas pruebas: ¿Para qué…?
Que lo parió, Carlitos.
(1) Diálogo Político,
La República, 16/1/2000
(2) Tapa del Semanario Brecha
(3) Búsqueda 27/01/2000
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