Chau, querido Aníbal
Diputado Alianza Progresista 738 EP/ FA.
El 9 de noviembre falleció Aníbal Balbi.
Se llevó, sin consultarnos, sin discusión previa, un pedazo del corazón de todos los que pudimos entablar más de dos conversaciones o compartir algún momento con él.
Nos dejó la memoria de su lucha, la grandeza de su ejemplo.
Esto sí ya estaba acordado y «orgánicamente procesado». De su más grande patrimonio, que fue su conducta en la vida, ya nos habíamos apropiado hace rato aquellos que aspiramos a ser sus sucesores, sin desconocer que en su familia siguen teniendo el exclusivo derecho a la prioridad en todo lo que sea sometido a alguna consideración.
Bastaba con escucharlo, en esa mezcla permanente de doctrina y chiste que era su conversación, para reconocer que se estaba ante un ser humano inteligente, sensible, tremendamente responsable. Alguien que plasmaba aquella frase tan reiterada –pero no por eso menos cierta– y vigente de que nada de lo humano le resultaba ajeno.
Tal vez yo no sea el más indicado para escribir esta nota, por diferencias generacionales, por haberlo conocido en estos últimos 10 años de su vida, pero no puedo parar de escribir…
Otros entrañables compañeros como el «viejo» Carretto, Marcos Carámbula, Daniel Pazos, Luis Blanco, León Lev, «Cacho» Ojeda, el «Lobo» Laborite, el «Tito» Hauser, Omar Patrón , Julio Varona y muchos más que seguramente la emoción y el apuro me llevan a omitir, lo conocieron y lo quisieron entrañablemente– por más tiempo, desde siempre.
Compartieron ideologías, organización partidaria, dificultades y penurias, pero también disfrutaron del placer de su compañía en momentos de distensión, de campamentos veraniegos.
Ya de chiquito debió enfrentar la pobreza, que lo acompañó durante toda su vida, y salir a trabajar. Pero siempre se hizo tiempo para militar, para vender el periódico partidario, para poner su vida al servicio de la causa.
Soportó, con dignidad y coraje, la prisión y la tortura. Tuvo que aguantar alguna vez algún agravio nacido de la intolerancia y la mezquindad.
Pero como no ofende quien quiere sino quien puede, el veterano carpintero no se dio por aludido.
Es que Aníbal, además de ser un «grande» en todos los sentidos, corría con una ventaja: no estaba solo. Contó siempre con muchos apoyos, pero hubo uno muy especial que fue el de «la Chela» -como le llamamos- o simplemente «la petisa» como él decía–, su gigante compañera.
Chela es de esas personas humildes, como Aníbal, que son capaces de transformar positivamente su entorno, que nunca renuncian, que jamás abandonan.
Con ella, con sus hijos, nietos y bisnietos, Aníbal Balbi vivió seguramente sus mejores momentos, así como también el doloroso proceso de la enfermedad que le arrebató la vida pero no pudo mellarle su dignidad.
Se ha ido un viejo militante comunista, con y sin partido. Un luchador. Edil departamental por Canelones en la primera hora de nuestro Frente Amplio. Fundador de comités de base y del Movimiento Canario Frenteamplista, parte de esa Alianza Progresista que junto a Rodolfo Nin, Héctor Lescano, Victor Rossi y miles de mujeres y hombres estamos construyendo para que ayude al triunfo progresista que lidera Tabaré Vázquez y que nuestro país necesita cada día que pasa en forma más urgente.
Un hombre que siempre aportó lealmente a la tarea de construir un mundo mejor, sin explotados ni explotadores.
Se fue de este mundo otro hombre ejemplar, para mí inolvidable, merecedor del abrazo más fraterno, del más grato de los recuerdos.
Entrañable amigo, quiero que sepas algo: fue un placer conocerte.
Gracias por todo lo que nos diste. *
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