Dos modelos de país: crecer distribuyendo o crecer excluyendo
La teoría económica tiene una larga tradición de debate sobre si el crecimiento y la distribución deben ser simultáneos o primero crecer para después distribuir.
En el Uruguay desde el tristemente famoso discurso el entonces ministro de Economía (1976) Valentín Arismendi ante el Consejo de Estado, donde justificó la política de reducción salarial en la necesidad de concentrar el ingreso para que los más ricos dispongan de dinero para invertir, la idea de que la torta crezca para después repartirla, es la dominante.
Y la cosa desde el punto de vista de su enfoque es muy sencilla:
Concentrar el ingreso lleva a que los ricos dispongan de más dinero y éstos ahorran más que los pobres. Ese ahorro luego se transforma en inversión que genera empleo y mejora la productividad y esta mejora se transforma en mayores salarios para los trabajadores.
Y por ende el crecimiento inicial basado en la concentración del ingreso se transforma luego en mayores empleos y más altos salarios y comienza la redistribución de la riqueza.
No voy a entrar en este artículo al debate teórico sobre la cadena que los liberales nos plantean, sino que quisiera hacer algunas reflexiones sobre la realidad del Uruguay de la segunda mitad del siglo XX, ya que en última instancia, como lo asevera el método dialéctico, la realidad es el mecanismo de verificación de las hipótesis teóricas.
Y entonces miremos la gráfica siguiente que nos muestra cómo evolucionó el producto en el país y cómo evolucionaron los salarios reales.
La evolución del producto refleja el crecimiento económico, mientras que un país que la tres cuarta parte de la fuerza de trabajo es asalariada, la evolución del salario real es un buen indicador de la distribución.
Y la verdad es que la gráfica habla por sí misma y tendríamos que terminar la nota simplemente poniendo la gráfica. Pero vale la pena igual analizarla un poco más en detalle.
Dividamos la gráfica en dos partes:
a) Un período en que la economía uruguaya empezó a crecer en el año 1943 en el marco del modelo de industrialización sustitutiva de importaciones o mirado desde el ángulo político el período del neo-Batllismo.
b) Un segundo período (previa transición del estancamiento en los 60) que se inicia a comienzos de los 70 y que también se caracteriza tendencialmente por el crecimiento económico, como se ve claramente en la gráfica.
En el primer período la economía crecía y distribuía al mismo tiempo. Fíjense que la evolución de producto y salarios es muy pareja durante todo el tiempo e incluso en ciertos momentos corren los salarios por encima del producto.
Ello significa ni más ni menos que la economía crecía y al mismo tiempo que iba creciendo iba distribuyendo los frutos del crecimiento hacia el resto de la sociedad.
En cambio en el segundo período la brecha entre crecimiento y distribución es apabullante.
Pero veámoslo dividido en dos subperíodos: el crecimiento 72 a 81 durante la dictadura y el crecimiento 86 a 98 durante la democracia.
En el primer período, que es al que hacíamos referencia en el discurso del ministro de la época, el crecimiento fue a costa de la reducción sustantiva de salarios y el porvenir de más empleos y mejores salarios no sólo no vino, sino que terminado el crecimiento en 1981 sobrevino la recesión de 1982 que llevó el salario a su nivel más bajo de la historia moderna (como se ve en el gráfico) y el desempleo llegó a un récord sólo superado por la crisis actual. O sea que la historia de crecer y después distribuir fue eso, una historia.
En el segundo subperíodo es notorio el mayor empinamiento del crecimiento respecto al aumento de los salarios. Si excluimos el aumento 85/86, que fue el resultado de duras luchas sindicales y un consenso nacional sobre la necesidad de recuperar salarios, en el período 1987 a 1998 el producto creció mucho más que los salarios. Pero además siempre es bueno recordar y la gráfica lo muestra claramente que lo recuperado en democracia, pone al salario real al nivel de 1982, es decir sólo se recupera lo perdido en la crisis del 82, pero lo perdido durante la dictadura pasó al olvido o mejor dicho a la acumulación de capital.
Por lo tanto en la democracia y en particular en los 90 tampoco operó la ley de «crecer primero para distribuir después» Y eso que el discurso del ministro Arismendi se lo escuchamos luego a los ministros Zerbino, Davrieux, De Posadas, Mosca y ahora a Bensión. Pero la realidad es más fuerte que los discursos.
En síntesis, la historia de la segunda mitad del siglo XX en el país nos muestra dos modelos de país: por un lado un modelo que crece y distribuye al mismo tiempo y otro que, a cuento de distribuir después, crece concentrando la riqueza.
Y que diferencia a ambos modelos:
El primero, el de los años 40 y 50 se caracterizaba por:
* Un Estado fuertemente regulador de la actividad productiva, de los precios y de los mercados
* Una determinación negociada de los salarios a través de los Consejos de Salarios creados en 1943
* Un conjunto de ingresos adicionales a los trabajadores como asignaciones familiares (verdaderas no yutas como las de ahora) creadas por ley en ese mismo período
* Una protección del Estado a la producción nacional. Podemos acordar que era excesiva, pero ¿no es igualmente excesiva la desprotección ahora?
* Empresas públicas potenciadas que al mismo tiempo que desarrollaban producciones estratégicas universalizaban los servicios públicos.
* Todo lo anterior potenciaba el mercado interno y permitía un desarrollo social equilibrado.
El segundo el de los 70 para acá que hemos llamado en nuestros trabajos modelo LACE (liberal, aperturista, concentrador y excluyente), se ha caracterizado por
* Un Estado que ha desregulado la actividad productiva, liberalizando los mercados y permitiendo un mayor dominio de los oligopolios nacionales e internacionales
* Una desregulación laboral creciente sin convocatoria a Consejos de Salarios y con tolerancia a la represión sindical.
* Una pérdida de valor real para los beneficios sociales creados en aquella época a través de la reducción sustantiva del salario mínimo nacional respecto al cual se fijan dichos beneficios.
* Empresas públicas a las que se debilita y se pretende privatizar de hecho o de derecho.
Y así están planteadas las cosas. Yo recomendaría a todos andar siempre con una copia de la gráfica en el bolsillo, por si alguien le dice que no se puede crecer y distribuir al mismo tiempo.
Y afirmamos entonces que para salir de esta reactivación no es necesario concentrar el ingreso y más modelo liberal, es posible salir de esta recesión con un shock redistributivo. *
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