COMO HACE CUARENTA AÑOS

Los cañeros vuelven a movilizarse

Se anuncia desde el lejano norte que los trabajadores agrícolas de Bella Unión se aprestan a llevar adelante una nueva movilización.

Obviamente, no se trata de una marcha como las que hace cuarenta años sacudieron la siesta liberal, organizadas por la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA) con la consigna «Por la tierra y con Sendic». Entonces el Uruguay ostentaba una estructura social en la que aún prevalecía una clase media ajena por completo a las condiciones en que debían trabajar los ‘peludos': pago con vales para consumir en los almacenes del ingenio, viviendas más que precarias, analfabetismo, desprotección sanitaria, etcétera, conformaban una situación prácticamente de esclavitud.

Hoy la situación es otra y las causas de la anunciada movilización difieren notoriamente de las de hace cuarenta años. En nuestro editorial del 19/12/00 decíamos –a propósito de la movilización cañera contra la eliminación del subsidio al azúcar–: «Hoy la crisis ya no repara sobre quiénes descarga su azote, y golpea a asalariados y a empresarios (sin olvidar que los primeros serán los más perjudicados). Hoy ya no están en juego algunas de las reivindicaciones de otrora, pero han aparecido nuevos reclamos tras los cuales marchan unidos patrones y trabajadores».

Desde entonces, la situación de lo que había llegado a ser un pujante polo de desarrollo con agroindustrias modelo ha tomado características dramáticas, pues la falta de apoyo gubernamental condena casi a la desaparición a las cooperativas agropecuarias de Bella Unión. Desde entonces, los trabajadores concretamente de Calnu se han visto obligados –en la lógica perversa de la desregulación laboral y del libre mercado– a aceptar rebajas salariales como modo de mantener la fuente de trabajo. Pero recientemente comenzaron los despidos y la situación es insostenible.

Al haber eliminado el subsidio, se deja a las empresas agrícolas uruguayas en pésimas condiciones para competir con el azúcar producido por los ‘hermanos’ del Mercosur, cuyos gobiernos actúan del mismo modo que el norte desarrollado con políticas fuertemente proteccionistas. Y no es sólo el Brasil con su subsidio al azúcar: Argentina hace lo propio con sus vinos, con lo que la famosa revolución tecnológica en nuestra viticultura corre el serio riesgo de perder los nuevos mercados tan trabajosamente logrados.

Si a ello agregamos la diferencia cambiaria brasileña que ya hizo perder ventas de lácteos, cabe preguntarse entonces por el real significado del Mercosur y cuáles son las ventajas para nuestro país.

Lo que más llama la atención es la tozudez del gobierno del doctor Batlle y de su equipo económico en mantener contra viento y marea un rumbo que está conduciendo al país a una catástrofe.

Y si alguna virtud ha tenido la aplicación a rajatabla del modelo neoliberal es que los conflictos sociales ya no enfrentan a trabajadores con patrones en un esquema de lucha de clases tipo, sino que estamos ante una protesta social que trasciende las diferencias de clase para exigir al gobierno una rectificación de sus recetas económicas.

La protesta de los cañeros se suma entonces a las innumerables demostraciones de productores agropecuarios, de pequeños empresarios y de asalariados que desde hace ya varios años reclaman cambios sustanciales en la política económica. *

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