Oídos sordos a las propuestas progresistas
JUAN CARLOS BAROLIN
Ex presidente de la Junta Departamental de Soriano Integrante del Espacio 90 – Corriente Popular
Un ejemplo de coherencia, dignidad, principios y unidad, eso fue el Congreso del Frente Amplio.
Este Congreso fue una de las experiencias políticas más enriquecedoras que se pueden vivir, y lo importante es darse cuenta que naides es más que naides, demostrando con este ejemplo que el Frente Amplio está preparado para gobernar el país.
Uno se da cuenta en cada momento que el doctor Tabaré Vázquez en nombre del Encuentro Progresista-Frente Amplio está no solamente ofreciendo propuestas, sino que está intentando buscar un diálogo para el país y su gente, porque entiende que las soluciones son necesarias hoy y no dentro de cuatro años.
Pero bueno es decir que con tantos años trillando orgullosamente este camino de la política, nos damos cuenta de que hay dentro del gobierno de coalición, en algunos sectores y algunos dirigentes, un exceso de arrogancia, que no comprenden que la altanería es siempre un gran error, pero cuando no se tiene la fuerza y la razón para sustentarla es también cosa de delirantes.
Muchos tendrían que entender que la gente tiene la intención de aferrarse a todo tipo de ilusiones aunque sea otra la realidad que le está pasando por arriba; hay que darse cuenta que todo es válido cuando le sucede a la gente común, pero cuando esto le sucede a los gobernantes, la cosa tiende a preocupar sobre todo cuando sucede muy seguido y con todos los problemas, porque las consecuencias que no se pueden evitar son el quietismo, el parche, la parálisis y la aspirina ante males realmente graves. Se prefiere mirar hacia el costado, mirar hacia otro lado y antes que escuchar y dialogar, prefieren que los problemas les pasen por encima, dejar que el tiempo pase, agravar las cosas y terminar haciendo generalmente tarde y mal lo que puede conseguirse antes y si no mejor, por lo menos no tan mal.
Ante la buena intención del presidente Tabaré en nombre de todo el Encuentro Progresista Frente Amplio de ayudar, se hacen los distraídos y no quieren comprender que a esta primera fuerza política del país sólo le interesa el destino del Uruguay y su gente y estar buscando todos los días la forma de servirlo mejor.
Tenemos la convicción de que hay que ayudar, porque ahora aún sin reconocerlo ni expresarlo, no tenemos el país que quisieron mostrar antes de las elecciones, y lo que tienen que reconocer es que el Encuentro Progresista Frente Amplio tenía razón. ¿Saben por qué? Porque hoy están administrando la crisis, por lo tanto no es prudente seguir alardeando de aquel falso optimismo; no quieren reconocer la gravedad de la crisis, no se reconoce en ningún momento, es de creer que no hay voluntad política de ir directamente a las causas de los problemas y se sigue recurriendo a la cataplasma de lino caliente y no a la cirugía que es tan indispensable.
Tengo la firme convicción de que se pueden hacer grandes cosas y que los caminos para lograrlos son esos que estamos dispuestos a transitar. Valdría la pena que todos se comprometieran más, para que todos los niños, hombres y mujeres de este país, sientan que los guía una luz de esperanza que tanta falta les hace.
Uno no es desconfiado, al contrario, confía en el ser humano, pero uno ve todos los días tanto político desagradecido y delirante que les voy a formular un relato y que lo tome quien quiera.
Una vez un alacrán solicitó a no sé cuál animal del bosque que nadaba muy bien que lo transportara hasta la otra margen del río, asegurando que no había peligro de que usara su ponzoña, pues en tal caso morirían los dos. Cuando clavó su aguijón en el medio del río, explicó con naturalidad: «es que no puedo con mi condición»… Hay muchos que no pueden.
Toda la gente de este país seguirá esperando pero hay que entender que el tiempo es el menos renovable de todos los recursos.
Es claro que el Encuentro Progresista Frente Amplio está dispuesto a ayudar aunque el gobierno crea lo contrario y afirmamos «no es que nos sintamos lazarillos que no nos sentimos, ni creemos que el gobierno es ciego, que no lo es, porque si lo fuera andaría de bastón y no de garrote». *
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