Orientadoras expresiones de Fidel Castro
El viernes 2, el presidente del gobierno cubano, Fidel Castro, pronunció ante la televisión de su país un discurso de gran interés cuyos aspectos esenciales comentaremos.
Después de examinar la situación mundial, el Dr. Castro pasa revista a las consecuencias nocivas que sobre la economía mundial tendrá el impacto de las acciones del 11 de setiembre y los efectos de esa situación sobre la economía de Cuba.
No obstante el interés que tienen esas reflexiones, la cuestión que a nuestro juicio tiene más interés desde el punto de vista internacional es el conjunto de lúcidos y agudos comentarios sobre la guerra actual y los desafíos que a la humanidad le platea el terrorismo.
«Ninguno de los actuales problemas del mundo se puede resolver por la fuerza. […] La comunidad internacional debe crear una conciencia mundial contra el terrorismo. […] Sólo la política inteligente de buscar la fuerza del consenso y la opinión pública internacional puede arrancar de raíz el problema. […] El mundo no tiene salvación si no sigue una línea de paz y de cooperación internacional».
26 días después de iniciados los bombardeos, señala con agudeza: «Temo hoy que si existió la posibilidad de derrotar al terrorismo sin guerra, mediante la cooperación y el apoyo unánime de toda la comunidad internacional, que diera lugar a medidas verdaderamente eficientes y a la formación de una profunda conciencia moral contra el terrorismo, cada día que pase esa posibilidad se aleje.
La acción militar en Afganistán está repleta de peligros. Es una región sumamente conflictiva, donde dos grandes países han librado varias guerras. Existen entre ellos profundos antagonismos nacionales y religiosos. La población del territorio en disputa es mayoritariamente musulmana. Enconados los ánimos, nadie puede asegurar que no estalle una guerra. Ambos poseen armas nucleares. Tan grave es ese riesgo como el de que la guerra desestabilice al gobierno de Pakistán. (…)
La pregunta más lógica que puedo hacerme es si acaso los jefes de gobierno y estadistas amigos de Estados Unidos, con larga experiencia práctica y política, no vieron los peligros potenciales señalados, y por qué no se los advirtieron, por qué no los disuadieron. Está probado que a Estados Unidos sus amigos le temen, pero no lo estiman.(…)
Es absolutamente imposible reducir a los adversarios afganos en una guerra irregular con bombas y misiles, sea cual fuere el calibre o la potencia de esas armas, en un terreno como el de aquel país.
El empleo de armas nucleares tácticas, como sugieren algunos, sería multiplicar por cien el error y, junto a él, una irresistible crítica y un aislamiento universales.
No sugerimos que crimen alguno que se cometa sobre la Tierra quede sin castigo. No tengo elementos de juicio para acusar a nadie; pero si los culpables fuesen los que el gobierno de Estados Unidos trata de castigar y eliminar, nadie debe albergar la menor duda de que de la forma en que lo están haciendo, engendrará altares donde millones de hombres y mujeres venerarán como santos a los que ellos suponen sus victimarios.
Más valdría un gigantesco altar a la paz, donde la humanidad rinda tributo a todos los que hayan sido víctimas inocentes del terror y la violencia ciega, sea un niño norteamericano o un niño afgano.
Lo dice un adversario de la política de Estados Unidos, que cree tener una idea de la historia, la psicología y la justicia humana; no un enemigo».
El discurso del viernes vuelve a evidenciar la actitud serena y madura con que el líder cubano se sitúa ante la delicada situación mundial. La sensatez e inteligencia con que se abordan los temas actuales muestran la coherencia de una manera de pensar y actuar que resulta ejemplar. No es fácil escuchar hoy, en boca de los líderes mundiales reflexiones tan atinadas y respetuosas. Resulta difícil encontrar argumentos que se opongan a la apelación al buen sentido y a la conciencia moral de la humanidad como lo hace el Dr. Castro, un gran líder latinoamericano, más allá de las discrepancias que sobre tal o cual problema se pueda tener con su pensamiento. *
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