Discriminación inadmisible

VICTOR E. FERNANDEZ PUIG

 

Presidente de Fucvam

Hay un hecho altamente discriminatorio del cual a veces no nos damos cuenta. Es la discriminación que se produce por el hecho de ser pobres. Porque todas las otras discriminaciones, a veces se ven agravadas por esta circunstancia, u otras veces es esta circunstancia la que produce la propia discriminación.

Pero lo que realmente me ha llamado la atención y me ha indignado es la discriminación que ha hecho el MINISTERIO DE VIVIENDA, ORDENAMIENTO TERRITORIAL Y MEDIO AMBIENTE entre pobres.

Para este organismo del Estado, parece que es diferente ser pobre común y corriente que ser pobre y cooperativista de la modalidad usuarios. El hecho de ser pobre, cooperativista y usuario ha merecido todo el peso del castigo del Ministerio aludido.

Si uno es pobre común, así a secas, puede gozar (no ganando más de 30 UR mensuales) de un subsidio íntegro por parte del Estado de hasta UN MIL CIENTO CINCUENTA UNIDADES REAJUSTABLES, y luego pagar durante CINCO AÑOS dos unidades reajustables por mes. Una que, según la ley va a parar a una ONG (Organización no Gubernamental) que haría las veces de un asesoramiento en materia social y otra a un fondo de mantenimiento del conjunto habitacional.

En cambio, si uno es pobre (GANA MENOS DE 30 UR POR MES), cooperativista y usuario sólo recibe un SUBSIDIO DE TRESCIENTAS SETENTA Y CUATRO UNIDADES REAJUSTABLES. Lo demás, deberá ser objeto de un crédito que concede el organismo, que se pagará EN VEINTICINCO AÑOS, a razón de unas CINCO UNIDADES REAJUSTABLES POR MES. Y el mantenimiento del Conjunto corre por cuenta de la Cooperativa, por ende de los cooperativistas.

A esto hay que sumarle que si uno es pobre, así a secas, obtiene el dinero para empezar a construir en seis u ocho meses. Pero si uno es pobre, cooperativista y usuario, deberá esperar por lo menos cuatro o cinco años a que entre la burocracia del Banco Hipotecario y la del propio Ministerio se esté en condiciones de acceder al préstamo. Y luego, dependerá de la disponibilidad o no que tenga el Mvotma que se escriture o no.

Realmente, a nosotros no nos asombra este tipo de cosas. Ya estamos acostumbrados a que los diferentes gobiernos uruguayos nos condenen sin delito y sin pruebas. Y digo los gobiernos uruguayos, porque acabamos de regresar de Quito del IV Foro Consultivo del PGU (Programa de Gestión Urbana, dependiente de Naciones Unidas), donde somos considerados como una de las experiencias de éxito en América Latina, hemos suscrito un convenio con el gobierno del estado de Río Grande del Sur para asesorarlo, y así podría seguir citando ejemplos.

Parece que el Estado uruguayo nos ha condenado a «una guerra sin límites», sin que nosotros y sobre todo nuestra gente haya cometido otro delito que el de querer aportar su trabajo, sus horas de ayuda mutua, sus ganas de vivir en un entorno mejor y el de anteponer a otros valores, los valores de la solidaridad, la cooperación, la igualdad y la justicia.

La Cooperativa «24 de Mayo   Villa Teresa» hace más de cuatro años se instaló en un terreno propiedad del Ministerio. Todavía no ha conseguido que se lo otorguen, aunque hace varios años lo decidió favorablemente el anterior ministro Juan Chiruchi. Esta gente, que primero era un asentamiento, se transformó en cooperativa porque entendió que era la mejor solución. Hoy el ministerio, para darles el subsidio completo les exige que dejen de lado sus principios y se transformen en un SIAV grupal.

Hay muchas más cooperativas compuestas por familias de «bajos ingresos» con la expectativa puesta en la solución a «24 de Mayo   Villa Teresa».

Hay también todo un Movimiento vigilante, que no habrá de permitir este atropello, y menos aun cuando el artículo 396 de la Ley de Presupuesto nos ampara.

Sepan los lectores que no cesaremos de reclamar nuestros derechos aunque a muchos no les guste cómo lo hacemos. *

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