La ortodoxia, aunque nos cueste
Aunque no fueron anunciadas todavía oficialmente, las medidas que pondría en marcha el gobierno argentino serían esencialmente anticíclicas, intentando reactivar el consumo como un método novedoso para parar el desplome generalizado que se está produciendo en el país vecino y, de alguna manera, intentar una recuperación del comercio por ese camino de la industria, del sector agropecuario, que debería proveer de materias primas a esa aparato productivo que se pondría en marcha.
Mientras tanto en este lado del Río de Plata los síntomas del desplome de nuestra economía se siguen multiplicando. Ayer se supo que en el mercado financiero se están verificando también nuevos acontecimientos que son producto del descalabro que vive la economía. Tres empresas emisoras de obligaciones negociables, en razón de la crisis, replantearon las condiciones de sus títulos manifestando no estar en condiciones de cumplir con los compromisos pactados.
Otro hecho significativo fue el resultado del viaje realizado a la Argentina por el presidente Jorge Batlle a fin de auscultar el equipo económico de Domingo Cavallo, a través del propio presidente argentino Fernando de la Rúa. Al parecer –según informa el semanario de la derecha– la versión que dio Batlle a su regreso no fue para nada optimista. Paralelamente se conocieron la caída de la recaudación y el aumento monto del déficit del gobierno, que creció a 809 millones de dólares, casi el 12 por ciento de incremento en relación con el del año anterior.
La pregunta que aparece como plausible a esta altura, especialmente cuando parece que Argentina saldrá de la ortodoxia económica con que, hasta ahora, se manejaba Cavallo, es ¿qué harán en adelante Bensión y el gobierno?
Es significativo que en la Comisión de Empresas Públicas del Senado los representantes de la coalición de gobierno hayan manifestado su intención de comenzar la semana que viene a votar la desmonopolización de algunos sectores de Ancap, con el fin de desbrozar el camino para el acuerdo que se proyecta con una multinacional del petróleo, lo que va a contrapelo de la esencial prudencia que se debería tener en estas circunstancias.
Aparte de esto, la nada. Ningún proyecto novedoso o medida destinada a cambiarle el signo a la situación del país, nada para buscar revertir las principales razones de la crisis que se desató luego de tres años de recesión.
El alto riesgo del clima regional hace que nuestra situación sea cada vez más incierta, pero, para colmo de males, el camino que emprenderá Argentina rompe con los criterios ortodoxos de Bensión, que debe estar desorientado a niveles insólitos.
A la parálisis habitual del equipo económico se sumará ahora, obviamente, una especie de shock existencial. Uno de sus maestros, el que siempre «estaba en el buen camino», cambiará el rumbo pues la realidad de la cesación de pagos (default) lo lleva a buscar en la heterodoxia de las nuevas medidas, una salida que obviamente será muy difícil.
Sería bueno –a esta altura de los acontecimientos– recordar las afirmaciones realizadas por algunos superortodoxos que aplaudieron a Cavallo y hasta ayer mismo aplaudieron todos los caminos emprendidos contra los intereses de la gente. *
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