UN EMPLEADO DE LA AGENCIA CENTRAL DE INTELIGENCIA AMERICANA (CIA) VISITA URUGUAY

Carlos Alberto "Pipi" Montaner: prontuario de un terrorista

OSVALDO BURGOS

 

La mayor sorpresa que pude recibir en estos días fue comprobar que el ciudadano de origen cubano Carlos Alberto «Pipi» Montaner habló en el Edificio Libertad, sede de la Casa de Gobierno de Uruguay, con la presencia de ministros locales.

El presentado ahora como escritor y periodista, no es otro que el acusado en 1961 de participar en una organización terrorista –impulsada por la Agencia Central de Inteligencia Americana (CIA)– la que en Cuba escondía explosivos en cajas de cigarrillos para realizar sabotajes.

Para ayudar a comprender quién es el peligroso individuo pude recoger algunos datos, utilizando como fuente –incluso– algunos documentos de la propia anticubana Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA), los que no se sabe cómo circulan entre algunos residentes en Montevideo.

En 1962, Montaner fue recluido en Cuba en un centro para recuperación de menores de edad, lugar de donde se fugó, para luego salir de la isla como asilado.

Durante la crisis de los misiles, Carlos Alberto Montaner –junto a otros ciudadanos nacidos en Cuba– se alistó en las fuerzas especiales del ejército de los Estados Unidos, con el objetivo de –bajo mando norteamericano– invadir a su país.

Siendo estudiante universitario, fue reclutado por la Agencia Central de Inteligencia Americana (CIA), según consta en expedientes de la misma CIA y de la seguridad cubana.

Es en 1970 que la CIA le otorga a Montaner otras tareas de operaciones diversas, para lo que le orienta radicarse en España. Fondos asignados a operaciones de Inteligencia son utilizados para fundar la denominada editorial Playor, especializada en obras destinadas a atacar a la Revolución Cubana.

Orientaciones posteriores emitidas desde Langley, centro de operaciones de la CIA, indican a Montaner que debe crear una agencia de prensa, a la que denominaron Firmas Press. Ella se encargaría del envío de información anticubana a varios medios de comunicación europeos y en el continente americano.

La financiación de esa agencia nunca ha sido clara y existen fuentes que la vinculan con operaciones de lavado de dinero mal habido o directamente con el narcotráfico.

Investigaciones en Europa detallan que, aunque la tarea que le asignó la CIA a Montaner lo hacía aparecer físicamente distante de atentados terroristas, quedó comprobada su participación en el ingreso a Francia del terrorista Juan Felipe de la Cruz, quien murió al estallársele la bomba que trasladaba.

Durante el año 1980, organizó varios Congresos en Europa y América Latina financiados por la Directiva Ejecutiva número 77, firmada en enero de 1983 por el presidente de los Estados Unidos (EEUU), Ronald Reagan, la que fue conocida internamente como Proyecto Democracia.

En ese sentido, el llamado brazo legal –aprobado en el Congreso de EEUU– denominado The National Endowment for Democracy (NED), fue quien suplantó el trabajo directo de la CIA en el financiamiento a organizaciones sindicales, de prensa, de derechos humanos y religiosas, entre otras, según el libro «Disidentes o Mercenarios» de Katlijn Declerq y Hernando Calvo Ospina.

El libro señala que la NED ha entregado varios millones de dólares a la contrarrevolución cubana, tanto en el interior de la isla como fuera de ella, mientras el brazo clandestino fue el que apoyó con logística a los mercenarios de la contra.

La editorial de Montaner publicó trabajos del ex recluso anticubano Armando Valladares, aunque muchos aseguran que fue realmente él quien los escribió.

También editó una obra del contra Ricardo Bofill, que resultó un plagio demostrado en forma pública por el verdadero autor.

Montaner organizó en 1990 –junto a algunos de sus amigos– la autodenominada Unión Liberal Cubana (ULC) y atrayendo a otros anticubanos residentes en Miami (Estados Unidos) creó la Plataforma Democrática Cubana (PDC), todo con el objetivo de conseguir una presión internacional que llevara al gobierno cubano a negociar con sus representantes, según sus propios organizadores.

Hacia el interior de Cuba, la orientación de trabajo junto a la terrorista Fundación Cubanoamericana (FNCA) hoy dividida por disputas internas por negociados y dinero, buscó crear la denominada Concertación Democrática Cubana (CDC), consiguiendo el apoyo para atacar a la Revolución del denominado disidente Elizardo Sánchez y otros.

Aunque sus vínculos con las actividades militares y terroristas contra Cuba habían ya dejado una marca histórica, en los últimos años la CIA encomendó a Montaner aparecer en forma pública como un hombre moderado, tratando de utilizar varias vías para atacar a la isla, y, especialmente mediante esa apariencia, lograr el apoyo de algunos sectores en Europa que cuestionaban a la FNCA por sus acciones vinculadas al terrorismo y a los asesinatos.

Pero Montaner, aunque en sus conferencias habla de una transición pacífica y de diálogo en Cuba, su trabajo concreto y el fondo de su mensaje es la eliminación física de los dirigentes cubanos, en particular, del presidente Fidel Castro.

Lo anterior surge de documentos firmados junto a otros miembros de la extrema derecha anticubana, donde asegura que quienes invierten en Cuba sufrirán represalias cuando se derribe el actual sistema cubano, viendo como imprescindible el aislamiento económico y político de la más grande de las Antillas.

Ahora, en América Latina continúa defendiendo el neoliberalismo, y acusa a las izquierdas de ser demasiado críticas y no presentar alternativas, con un viejo discurso que sólo corresponde a una época de guerra fría y caza de brujas, comentan varios analistas.

Sorprendentemente, ve a las mayorías latinoamericanas como «idiotas e incapaces» de conducir sus propios destinos, mientras llena de elogios al gobierno de los Estados Unidos.

Fue miembro fundador de la Fundación Hispano Cubana, de donde se retiró varios meses después por disputas de poder con el ya fallecido Jorge Más Canosa (padre del actual presidente de la FNCA, en Miami).

Desde hace muchos años cuenta con el apoyo del derechista Partido Popular (PP) de España. El presidente de ese país, José María Aznar, llegó a escribir el prefacio de uno de sus libros.

Conociendo el historial de Carlos Alberto «Pipi» Montaner, resulta casi incomprensible su presencia como disertante en el Edificio Libertad, sede del gobierno uruguayo.

Sobre el mote «Pipi», que le pusieron a Montaner sus amigos de la FNCA en la década de los 60, y que al parecer tanto le molesta, surgió por un accidente en una preparación militar que Montaner realizó en campos de la Florida.

En ese lugar –al parecer– las balas le pasaron muy cerca y los nervios le llevaron a mojarse el uniforme, según contó en una conversación «confidencial» José Ignacio Rasco.

El confesor es cofundador con Montaner –en España– de la organización contra Plataforma Democrática Cubana y tenía estrechos vínculos con la terrorista Alpha 66. Desde 1991 ocupa el cargo de vicepresidente en la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), aunque ahora poco se sabe de esa persona. *

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