El rey está desnudo

RAUL OLIVERA

 

No es la primera vez, que desde filas de los defensores de la impunidad, cunde la alarma ante alguna declaración, que dice que «el rey está desnudo».

Quien tenga la osadía de decir lo que dijo la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, la doctora Mary Robinson, merecerá los rechazos mas calurosos y destemplados de estos personajes.

El 27 de febrero de este año, el propio presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Milton Cairoli, constató que «el rey estaba desnudo», cuando expresó que: «Si la Comisión para la Paz averigua algo, seíia bueno que lo pasara a la Justicia».

En aquella oportunidad, quizás con un poco más de cuidado, pero con la misma alarma que en estos días, los que pretenden a toda costa sostener lo insostenible salieron muy presurosos a intentar tapar la impúdicas partes de la impunidad.

Nadie puede pensar que personas integrantes de organismos tan específicos puedan estar improvisando cuando dicen lo que dicen. Saben lo que dicen y lo dicen en el marco de preguntas muy concretas.

Las expresiones de la señora Mary Robinson, por si quedaban dudas, las hizo también respondiendo a una pregunta muy clara y precisa de un integrante del Serpaj, durante la conferencia que realizó en la Universidad de la República y, por si quedaban dudas, lo reafirmó cuando la campaña contra ella se había desatado.

El presidente de la Suprema Corte dijo lo que dijo ante esta pregunta muy concreta de un periodista: ¿A su juicio, qué papel debería cumplir la Comisión para la Paz que investiga el destino de los desaparecidos?

Cabe preguntarse ¿para qué seria «bueno» que lo que averigüe la Comisión para la Paz sea pasado a la Justicia? No lo será, sin duda, para satisfacer la curiosidad personal del doctor Cairoli. Será para que el Poder que preside el doctor Cairoli haga lo que le manda la Constitución. Y eso se llama hacer justicia, según lo mandan las leyes.

Pero el doctor Cairoli, sin decirlo, nos dice algo: Nos dice que sería «malo», que lo que averigüe la Comisión para la Paz no sea pasado a la Justicia.

A nivel jurídico no hay cosas «buenas» y cosas «malas», Hay legalidades e ilegalidades, hay conductas que son delictivas y otras que no.

No hace muchos días, los familiares de 12 personas que sufren aún el delito de privación de libertad (desaparición forzada) se presentaron ante la Justicia penal uruguaya. Ante una sede penal, se acude para que el juez establezca si existe delito, quién lo cometió y se le aplique al delincuente el castigo que corresponde según la ley. Todas estas cosas están hoy en manos de quien corresponde que los resuelva. Sin embargo, integrantes de otro poder del Estado –los legisladores que cuestionaron los dichos de la señora Mary Robinson–, en su afán de que no viéramos que el «rey está desnudo», cometieron una indebida presión a la independencia del Poder Judicial.

Si caducó la pretensión punitiva del Estado, con relación a esas 12 privaciones de libertad, o por el contrario nos encontramos ante un delito comprendido en las características que dicta la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada (continuado o permanente, imprescriptible, etcétera), es algo que está para resolverse.

Está para resolverse, en el marco de las garantías que establece la Constitución, que establece la independencia y autonomía de un poder con relación a los otros.

Resulta, en los tiempos que corren, insuficientes los taparrabos de la voluntad popular, de la constitucionalidad de la Ley de Caducidad y la voluntad de los familiares, para evitar que se vea que el «rey está desnudo».

La voluntad popular ratificó una ley que hizo caducar el deber ¡irrenunciable! de castigar delitos que se cometieron hasta el 1° de marzo de 1985, y no los que aún hoy se están cometiendo.

La constitucionalidad de la Ley de Caducidad está acotada únicamente con relación a algunos casos; sobre otros deberá, llegado el momento, pronunciarse la Suprema Corte de Justicia.

Y por último, es muy respetable que algún ciudadano renuncie a la justicia; tan bien lo es –y con todo el derecho– que otros no lo hagan. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje