El crecimiento no garantiza bienestar
DANIEL OLESKER
En el Uruguay de los últimos 30 años se ha venido aplicando un modelo social y económico que hemos denominado en diferentes notas de LA REPUBLICA Liberal, Concentrador y Excluyente (LCE).
La aplicación de este modelo permitió generar en la economía nacional un proceso sostenido de crecimiento económico, que provocó que hoy contemos en el país con una riqueza el doble superior a la que teníamos disponible hace 30 años.
Sin embargo, a la hora de distribuir los frutos de este progreso, la cosa ya no fue tan buena. Sin duda los uruguayos gozaríamos con relativa generalidad de un buen pasar si esa riqueza se hubiese distribuido con justicia.
Pero lo que pasó fue bien lo contrario, ya que al mismo tiempo que la economía crecía, los salarios se hacían cada vez menores y las personas desempleadas aumentaban.
El siguiente gráfico nos muestra la cruda realidad de la injusticia del crecimiento capitalista de los últimos 30 años.
Aquí vemos que mientras el producto crece y debería esperarse una mejora del empleo a través de una caída de la cantidad de gente desempleada, ello no sucede. Al mismo tiempo los salarios han caído de manera abrupta y luego apenas se han estabilizado a pesar de que la riqueza llega casi al doble de la original.
En síntesis, el crecimiento económico de los últimos 30 años, lejos de mejorar globalmente la calidad de vida de las familias de los trabajadores y las trabajadoras del país, ha concentrado los frutos del crecimiento en un número reducido de ciudadanos.
Ello ha provocado un importante proceso de exclusión y fragmentación social que se ha expresado en términos de la desigual distribución de los ingresos, el desigual acceso a la salud, la desigual calidad de la educación que reciben, la desigualdad en materia de calidad y localización de la vivienda y la pérdida creciente de derechos de la seguridad social.
Y ello se manifiesta en las cifras de empleo con limitaciones que sólo tenemos desde los 90 (pues antes no se publicaban) pero que dado que los 90 han sido de mucho crecimiento vale la pena mostrarlas para ver el carácter excluyente del crecimiento del modelo vigente.
O sea que llegamos a la crisis actual después de un crecimiento que lejos de mejorar empeoró la situación de los trabajadores.
Y todo ello al mismo tiempo se ha dado en un proceso creciente de centralización de capitales, con un creciente predominio de grandes capitales nacionales y transnacionales en el proceso económico.
Ello se da:
– en la producción de bienes, donde la cadena láctea, de la bebida, de alimentación, del papel y la forestación son algunos ejemplos relevantes, junto a la propiedad de la tierra.
– en la producción de servicios donde el sistema financiero y la salud son dos ejemplos en esa dirección
– en la comercialización donde las cadenas de supermercados son el ejemplo más relevante en esta área.
Todo ello nos lleva a concluir que:
el problema de la economía uruguaya visto desde la perspectiva de los trabajadores no es la falta de crecimiento sino el MODELO DE CRECIMIENTO VIGENTE.
Y ello no significa que no debamos preocuparnos por el crecimiento ya que con la crisis vivimos todavía peor, significa que si sólo nos preocupamos por el crecimiento y no en cómo crecer, las mejoras de vida para las familias trabajadoras no vendrán.
Decir que el crecimiento es mejor que la recesión es una verdad tan evidente como decir que la democracia es mejor que la dictadura. Pero la democracia restringida y no participativa siendo mejor no alcanza. Lo mismo pasa con el crecimiento: no alcanza.
Por ello la preocupación no debe ser sólo cómo salir de la recesión, sino con qué modelo salir de la recesión.
Y nuestro postulado es tan sencillo como lo que sigue:
a) Que una vez generado el crecimiento se dé un proceso de distribución del ingreso en razón inversa a la situación actual con incrementos de salarios, de asignaciones familiares, y de políticas sociales que permitan crecer y simultáneamente (que crezca la torta para después repartir los trabajadores ya no lo creen más) redistribuir la riqueza
b) Que se implante el impuesto a la renta de las personas físicas, se incremente el impuesto al patrimonio y se reimplante el impuesto a las herencias, de manera de revertir el sistema tributario de un sistema que grava al trabajo a un sistema que grava el capital y las riquezas.
c) Que se reduzca la jornada de trabajo de manera que los desocupados actuales puedan reingresar todos al trabajo y se incorporen otros desocupados de antes de la crisis. Hay trabajo para todos, lo que no hay es empleo para todos pues entonces hay que repartir el trabajo de otra manera. Con jornadas semanales de entre 35 y 40 horas todos tendríamos trabajo.
Por ello lo del título: si sólo nos preocupamos por el crecimiento y adherimos a cualquier estrategia con tal de sacarnos de la recesión, pasará poco tiempo hasta que otra vez estemos en problemas.
De una vez por todas debemos cambiar el modelo económico y social. *
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