Futura "globalización" mundial
LEOPOLDO AMONDARAIN
Es razonable y explicable que cunda el terror publicitado por la gran prensa y los intereses que representa, que no son otros que los de los imperios que dominan la economía y política mundial. O sea, lo que les interesa es que no se produzcan cambios ni evoluciones que puedan romper los estamentos congelados existentes. Ni tampoco revoluciones que puedan hacerlo en el ámbito político o económico desestabilizando el sistema neoliberal del capitalismo global descarnado.
La técnica es el emparejamiento de toda situación peligrosa que tenga «tufo» social reivindicatorio de derechos y principios, sin perjuicio claro está, del terrorismo propiamente dicho, caso específico del «bombazo» inexplicable contra inocentes como fue el de las torres. Eso sí, no dejemos que este árbol impida ver el monte. En buen romance, que el hecho aparente de la culpabilidad de Bin Laden y ese luctuoso hecho neoyorquino, no sea tomado como justificativo de la globalización represiva por parte del imperio y sus socios. Me explico. A los yanquis, no obstante su monstruoso poder, les es razonablemente imposible por sí solos el control total del mundo.
Obviamente la desaparición del imperialismo soviético como rival potencial facilitó el campo internacional de los «amigos» afines. En ese campo «fraterno», las otras potencias como Inglaterra, Francia, España, Italia, etc., aunque lejanas en su poderío de EEUU, están identificadas con ella incluyendo en muchos puntos por «necesidad» la Rusia de Putin. Ergo, la asociación globalizada de todas ellas, sí puede controlar y abarcar el resto de pueblos y naciones subdesarrolladas del tercer mundo. Obviamente, la superpotencia tiene a su cargo la supervisión y acción ejecutoria definitiva en caso de flaquear alguno de sus asociados.
Es de fácil conclusión, cuando vemos la acción conjunta represiva con la excusa del terrorismo generalizado: «Todo el que no esté con nosotros es terrorista o lo es potencialmente». La amenaza no se limita a Bin Laden, ocasional causante presunto de la motivación terrorista actual. En el futuro se pretende seguir con las FARC, el IRA, la ETA, los chechenos y por qué no los «sin tierra» brasileños, los zapatistas mexicanos, o cualquier otro movimiento o fenómeno social que le moleste a la «mayor democracia» rubia del norte.
A tales efectos, vuelve al tapete la intervención hoy anunciada de Colombia. Incluso, hasta es presumible que el viejo proyecto de creación de un ejército para el que se le votaban 1.300 millones de dólares por el Congreso yanqui haya pasado a la historia, para actualizarla en una intervención directa y desembozada. ¡Para qué perder tiempo y dinero! Por otro lado se quiere montar el TIAR en nuestra América Latina.
Organización regional jurídica militar en los hechos, obviamente dirigida por EEUU para evitar cualquier levantamiento continental. Y a título de mayor abundancia, como sede en nuestro país se crea una central «inteligente» antiterrorista para el alicaído Mercosur. El «pobrecito» que cada día que pasa está más anémico y deprimido a los fines específicos para los que fue creado.
Al punto de que se ha empezado a hablar de su posible deceso, salvo claro está para usarlo en la faz de la represión. En consecuencia, todo lo que como preámbulo se anuncia, es la asociación futura de las fuerzas represivas imperiales hermanadas fraternalmente, al cuidado de sus intereses y sistemas de vida, explotación occidental y norteamericana. Todo esto traerá aparejado probablemente una natural interrelación de las fuerzas revolucionarias contrapuestas a los imperios, por obvia supervivencia.
De lo que se puede concluir, sin pecar demasiado de imaginativo, que un nuevo orden «globalizante» lamentable se apronta en el orden mundial futuro.
Que cada cual, según sus intereses o inclinaciones ideológicas elija a conciencia su futuro conchabo.
Yo, como nacionalista, trataré de estar con las patrias chicas, pobres y sus necesidades, que son a la postre las verdaderas víctimas. *
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