No se pagará más en las sucursales de Montevideo del BPS

Una medida desacertada e inconsulta

ARIEL FERRARI

 

El Directorio del BPS resolvió, por mayoría con el voto contrario nuestro y del director representante de Jubilados y Pensionistas, Arturo Fernández, que el Banco de Previsión Social deje de pagar pasividades en sus locales de Montevideo, en Belvedere, Cerro, Colón, Sayago y Unión. La decisión implica expulsar de los locales de cobro actuales a 35 mil jubilados y pensionistas que cobran en los mismos. En los próximos meses estas 35 mil personas deberán «elegir» un nuevo local de cobro de entre los de las empresas contratadas al efecto (Abitab, Correo, Anda, etc.) o cobrar a través de un Banco.

Un breve repaso: en 1998 se resolvió cerrar los locales donde el BPS pagaba en distintos barrios de la capital.

En situación similar a la que se dará ahora se expulsó a miles de pasivos, los que podían también elegir otro lugar de cobro. El sindicato de funcionarios del BPS, la ATSS, y las organizaciones de jubilados y pensionistas, en particular la Onajpu, se opusieron a la medida, se movilizaron, se juntaron miles de firmas de los propios interesados pidiendo no cerrar esos locales. La mayoría del Directorio permaneció inconmovible.

El año pasado se vivió situación similar con los pagos en el Interior del país, cierre de algunos lugares de cobro, traslados compulsivos que llevaron a que los viejos fueran a cobrar a lugares que no eligieron ni querían. Nuevamente la ATSS y la Onajpu se opusieron a la medida, se juntaron cien mil firmas pidiendo cambiar la decisión. Nuevamente la mayoría del Directorio, inconmovible.

En este caso incluso se llegó a elaborar un proyecto de ley que estuvo a discusión del Parlamento, pero que lamentablemente naufragó en el receso del verano pasado, y no se volvió a hablar.

Con estos antecedentes, de apuro, sin consultar a las organizaciones mencionadas, y con la oposición de quienes directamente representamos a trabajadores y pasivos, se resuelve cerrar para el pago más locales.

Las razones argüidas para este cierre son, en parte, las mismas que en años anteriores, a las que se agrega un loable propósito, cual es que en las sucursales de Montevideo se atiendan más trámites generales del BPS, cosa que compartimos.

Descentralizar los trámites, acercarlos a la gente, que en unos meses más un trabajador enviado al seguro de paro no deba venir a la sede central del BPS a hacer cola desde las 4 de la madrugada para solicitar su derecho, sino que pueda solicitarlo en su barrio: o que a partir de fines de 2002 o principios de 2003 los pasivos puedan solicitar los préstamos sociales sin tener que venir a hacer largas colas, sino que los pueda solicitar en la sucursal, entendemos que son buena cosa. Pero no compartimos que para hacer esto último posible se deba dejar de pagar pasividades. Y los propios informes de los servicios lo demuestran.

Este tema dará para más, quede aquí la primera y breve descripción y algunas reflexiones: somos de los que entendemos que quien determina si un servicio es de calidad (y su nivel de excelencia) en la administración pública es el ciudadano, el usuario, quien recibe el resultado; también creemos que los planes de calidad y las medidas que se adopten deben tener previamente claridad en qué es lo que necesita y quiere el ciudadano, en resumen: una medida administrativa es una medida que mejore la calidad de los servicios si la misma satisface y cubre las expectativas y deseos de la gente. Los antecedentes muestran que en este tema lo resuelto no va en este sentido. Seguramente los impulsores de la medida darán públicamente cifras y dirán de los 35 mil montevideanos implicados directamente, tantos y cuántos eligieron «voluntariamente» otro local de pago. ¡Está claro! Si se le comunica a un jubilado que el BPS no le va a pagar más su jubilación en el lugar que lo hacía hasta ahora, ¿qué se supone que va a hacer, además de protestar contra ese cambio?

Otra reflexión, que ya emitimos el año pasado cuando se dio lo del Interior: con esta medida el BPS está perdiendo una historia positiva que era el buen sistema de pagos que tenía: el BPS es un buen pagador y ello así es considerado abrumadoramente como un ejemplo de buena gestión; los locales en cuestión en este momento están diseñados como oficinas y locales de pago, son cómodos, protegidos de las inclemencias del tiempo, con atención especial de los funcionarios, esto es lo que dicen los jubilados y pensionistas y las encuestas realizadas. Nuestra postura no es oponernos a todo, entendemos que alguna descentralización de pagos se puede hacer, pero manteniendo que quien decide dónde cobrar es el beneficiario, no reduciendo de la oferta de lugares de cobro los del propio BPS.

Y una para el final: sabido es que entendemos que los directores y las organizaciones son independientes en sus acciones, no es buena política de administración, ni de relacionamiento, la prepotencia de quien detenta el poder.

No decimos que el Directorio no sea quien decide y quien tiene el derecho y el deber de resolver sobre la administración, pero eso no quiere decir que se deba resolver sobre temas sensibles, con antecedentes respecto a opiniones, sin siquiera intentar una conversación, un acercamiento, sin poner en conocimiento de las organizaciones de la sociedad la intención de adoptar medidas que la implican tan directamente. No se diga después que «es imposible relacionarse» si hay reacciones ante esta medida. Que no aparezcan «ofendidos». *

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