La ineptitud como política de Estado
WASHINGTON LAURIA
Los Uruguayos que estamos orgullosos de este pequeño país, nos avergonzamos de las fracasadas evidencias que los sucesivos gobiernos exponen alegremente a la opinión pública nacional e internacional. Sería una interminable lista de iniciativas inconclusas, pero al haber finalizado el mes de setiembre que llegó a ser mes conmemorativo de algunas de esas tristes obras paralizadas, nos vamos a referir tan sólo a tres de ellas.
1) «PALACIO DE JUSTICIA»
En plena Plaza Independencia se levantó este gigante de cemento, hierro, vidrio y aluminio, y allí lo tenemos, vacío por dentro, como una inocultable prueba de la ineficacia del trabajo de nuestros gobiernos. No se trata de la ineptitud de las jerarquías políticas, sino que aquí desfilaron muchos representantes que ejecutaron el sistema de trasladar las responsabilidades y acusar de no haberse previsto las partidas necesarias para la finalización del Palacio. Así hacemos las cosas en el Uruguay: las empezamos, pero no sabemos cómo se terminarán. Sabiendo las carencias locativas del Poder Judicial, nos parece lamentable haber pasado 30 años sin poder finalizar este edificio, tan vacío por dentro como las cabezas responsables de este retraso.
2) Sodre / Estudio Auditorio
La cultura tampoco se salva entre nosotros: se cumplieron el mes pasado 30 años del incendio y todavía no lo pudimos recuperar. Que un país se jacte de la cultura de su gente y que se demuestre que los gobernantes electos no han sabido reconstruir la sala donde se logran expresar las manifestaciones artísticas, es admitir que no se acertó con esas designaciones. Seguiremos años carenciados culturalmente, ya que no podemos aceptar increíbles iniciativas como la que soportamos: si Verdi hubiera ido a presenciar su homenaje, allí mismo se nos hubiera muerto de vergüenza. No se trata de sacarse las ganas de alguna idea, sino que es una obligación culminar cuanto antes este lugar tan necesario para los uruguayos que alimenta sus almas y satisface el auténtico espíritu artístico.
3) Hospital de Clínicas
Se trata, nada menos que del mejor edificio construido en el país, por su tamaño, su planificación estructural, su ubicación metropolitana, su finalidad específica. Resulta imperdonable haber permitido el doloroso deterioro actual. Reconocido por su actual directora, la necesaria recuperación le resulta imposible por la total carencia de medios. Consideramos muy equivocado el criterio de no haber atendido este Hospital Universitario a nivel nacional, no puede ser que se deje venir abajo aquello que tanto nos costó a todos los compatriotas. Haber omitido durante 30 años, el necesario mantenimiento de esta joya, tanto arquitectónica pero sobre todo sanitaria, ya que es el Primer Hospital del Uruguay, nos decepciona profundamente. Sin personificaciones, nos parece que todos somos culpables al haber permitido este deterioro. Algunos directamente ya que desempeñaron equivocadamente sus cargos y otros porque tampoco sabemos elegir con puntería. Consideramos que nuestros gobernantes deben cambiar su criterio de ejecución.
No se trata de hacer las obras y después que las mantenga el tiempo, ya que sabemos que no es así. Hay estamos haciendo la Torre de Antel y ya le erramos al cálculo de su costo, ni pensemos entonces, cómo la vamos a mantener.
¡Qué lástima Uruguay, vacío de Justicia, de conciertos o de clínicas!
Tendremos que continuar con las improvisaciones tan dañinas que permiten que los dineros públicos se utilicen en beneficio de la política económica, según lo determinan las autoridades de gobierno. Cuanto antes debemos contar con el Palacio de Justicia, el Sodre y el Hospital de Clínicas, funcionando plenamente y poder demostrar una auténtica administración de los bienes públicos. *
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