Alimentos importados en país agropecuario
Como si se tratara de una broma de mal gusto, otra paradoja típica del modelo neoliberal nos golpea implacable. Según datos proporcionados por la Cámara Industrial de Alimentos, el 65 por ciento de los productos alimenticios que se ofrecen al consumidor montevideano proviene de otros países.
Ya no se trata de otros bienes de consumo que tradicionalmente fueron importados de países con un desarrollo industrial y tecnológico superior al nuestro. No se trata de aparatos sofisticados que nunca se produjeron en el país. Ni siquiera de otros que fueron desplazando y remplazando a los que aquí llegaron a fabricarse. Ahora son productos esencialmente uruguayos, propios de un país que tiene su riqueza fundamental en el sector agropecuario y que fue desarrollando tímidamente sus agroindustrias y logrando productos de calidad.
Es posible admitir que en Uruguay no se fabriquen heladeras y que las que se ofrecen en el mercado sean todas importadas. Lo que no podemos permitir es que se introduzcan alimentos provenientes de países que subsidian a sus productores, industriales y exportadores, y que compiten deslealmente con los producidos en Uruguay, mientras el gobierno permanece impasible sin esbozar medida alguna tendiente a corregir esa situación injusta.
Es imperioso atacar el problema para encontrarle una solución. De lo contrario, las agroindustrias no escaparán a la lógica perversa del mercado e irán desapareciendo con el consiguiente aumento del desempleo. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad