Los 588 contratos de obras y de servicios en el actual Codicen
ROQUE ARREGUI
El instrumento de los contratos de obras y de servicios es un mecanismo válido para que en determinadas circunstancias se puedan efectuar tareas que son necesarias encarar por los distintos organismos públicos para el cumplimiento de sus cometidos. Pero mal utilizado este instrumento puede generar enormes gastos, sin haber un correlato proporcional en lo que allí se gasta o se invierte. En esta segunda opción de mala utilización termina generando falta de credibilidad en este mecanismo, de la misma forma que sucedió recientemente con los pases en comisión.
No hace muchos meses saltó a la luz pública lo que había estado aconteciendo en la OPP con el tema de estos contratos en cuanto a su cantidad y el monto gastado.
Pero parece que la abusiva contratación de consultores, asesores, divulgadores, etcétera, etcétera, no es monopolio de este organismo.
Ya se había dado a conocer que el Codicen de la Administración Nacional de Educación Pública del período anterior, había hecho uso y abuso en la cantidad de contratos de obras y de servicios que había firmado, con las consiguientes erogaciones, en desmedro de múltiples y graves necesidades que padece la Enseñanza.
Lamentablemente la cosa no quedó allí, y hoy podemos afirmar, documentación en mano, que en este tema el actual Codicen sigue los pasos del anterior. Ello surge de la respuesta de un pedido de informes que formulé al Tribunal de Cuentas, para que se me informase detalladamente sobre todos los contratos de obras y de servicios remitidos a este órgano de contralor por el actual Codicen durante un año (desde el 1º de julio de 2000 hasta el 30 de junio de 2001).
Habiendo analizado la voluminosa documentación recibida, nos hemos encontrado con que en un año el Codicen aprobó 588 contratos de obras y de servicios. Dicho en otros términos, en cada día hábil del año aprobó algo más de 2 contratos. Esta manía aprobatoria salió más de 4:000.000 de dólares (casi 4 millones y medio).
Hemos señalado que para nosotros esto es un verdadero derroche, que si bien algunos de los contratos son necesarios, gran parte de los 588 contratos generan una gran burocracia que cuesta mucho. Cuesta mucho obtener recursos en este país, y por lo tanto debemos darles a los mismos la mayor eficiencia. Que no se nos ponga como argumento que los recursos vienen de préstamos o de fondos exteriores, con más razón hay que hacerlos rendir. Cuesta creer que es necesario pagar 20.000 dólares en contratar a una persona para revisar la legislación vigente en Uruguay, en materia fiscal, para que el sector privado participe en la Educación Sanitaria. Lo primero que debería hacer el Codicen es preguntar en los ámbitos de decisión en esta materia, si hay acuerdo en ello, porque de lo contrario ello significaría tirar el dinero. Esto a vía de ejemplo. Podríamos seguir con la enorme cantidad de asesores, consultores, divulgadores, etcétera.
Y repetimos la afirmación anterior. Algunos de estos contratos no tenemos dudas que pueden ser necesarios. Pero quizás con la cuarta parte de esos más de cuatro millones de dólares se podría hacer una mejor gestión. *
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