El Foro al ataque
El grupo liderado por el ex presidente Sanguinetti es reincidente en sus diatribas contra la izquierda y en su afán por generar confusión. Ayer se publicaron expresiones de algunos de los máximos dirigentes del sector, entre quienes destacan el canciller Didier Opertti y el diputado Washington Abdala, vertidas en una asamblea del sector. De este último poco puede sorprendernos dada su habitual y polémica verborragia antifrentista. Pero sí llama la atención el ardor conceptual y formal del ministro Opertti.
Conmovido e indignado por los atentados terroristas del mes pasado, se lamentó de la demora de nuestra Justicia en expedirse sobre el pedido de extradición pendiente contra un ciudadano egipcio acusado de terrorismo: «Un procedimiento extraditorio de un terrorista acusado de la muerte de gente indefensa que estaba en un acto recreativo, no puede ser objeto de un procedimiento que dure tres, cuatro o cinco años». Sin perjuicio de reconocer la lentitud de los procesos judiciales en nuestro país, no parece ser de recibo esta suerte de amonestación hacia uno de los Poderes del Estado de parte de un integrante del Ejecutivo.
Por más que se apresuró a negar que sus dichos pudieran ser tomados como un reproche o como un llamado de atención a la Justicia, para cualquier observador más o menos atento resulta difícil verlo de otro modo.
Sin que ello implique negar el derecho de cada quien a expresar su pensamiento, entendemos que el canciller se extralimitó y que sus dichos se parecen más bien a una amonestación absolutamente fuera de lugar. No corresponde a un ministro de Estado emitir juicios críticos contra los otros poderes y menos apremiarlos con urgencias extemporáneas. ¿El doctor Opertti será acaso partidario de los juicios sumarios propios de regímenes autocráticos? Como la vocación democrática del doctor Opertti está fuera de discusión, debemos suponer que se trata de una inadvertida e involuntaria gaffe atribuible a la exaltación causada por los ataques a Nueva York y Washington.
Más adelante sugirió llamar a responsabilidad a los gobernantes que dan amparo, asilo, refugio, cobijo, cooperación a los terroristas y por tanto no cooperan en la lucha contra el flagelo. Parecería que el ministro está confundiendo adrede el asilo –un instituto que nuestro país se enorgullece de haber defendido con firmeza salvo durante los períodos autoritarios– con el apoyo a delincuentes, en una maniobra dialéctica altamente peligrosa.
No obstante, cabría señalar una contradicción que el ministro quizá no advirtió, y plantearse la siguiente interrogante: ¿En qué medida nuestro gobierno no está cooperando con delincuentes cuando, sin siquiera dar trámite al pedido de extradición de la Justicia argentina, se apresuró a cobijar a reconocidos terroristas de estado requeridos por crímenes de lesa humanidad que aún no han prescripto? Cuando el doctor Opertti se refirió a esos gobiernos que cooperan con los terroristas, ¿estaba pensando en el nuestro, siempre dispuesto a defender a capa y espada a connotados violadores de derechos humanos?
En este enmarco, como decimos al comienzo, no llama la atención que el diputado Abdala haya afirmado que su sector no tiene vínculos con el terrorismo mientras «no todos en el país pueden sostener lo mismo». Como se señala en nota editorial aparecida ayer, no debe confundirse insurgencia armada con terrorismo, error contumaz en que cae la derecha.
El Foro Batllista no parece reponerse del sacudón que sin duda significó la publicación de la encuesta que revela la alta adhesión del EP-FA entre el electorado. *
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