¿Hay una política de Estado en materia portuaria?
RICARDO CASTROMAN
En los tres últimos meses hemos estado recorriendo los departamentos de Salto, Paysandú, Río Negro y Colonia, encontrando una opinión y coincidencia generalizada en todos los actores públicos y privados sobre la imperiosa necesidad de definiciones de la prestación y utilización que debieran brindar las terminales portuarias de los lugares antes mencionados, como en otros sitios con infraestructuras capaces de atender requerimientos productivos del lugar o de la región, atendiendo al uso de las vías navegables a las que, creemos percibir, estamos redescubriendo.
El señor ministro de Transporte y Obras Públicas comenta en el diario LA REPUBLICA, en la edición del 7/8/01, la necesidad de «conquistar las Misiones», citando a Río Grande del Sur, Santa Catarina, Misiones, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Formoza, Santa Fe, Paraguay, Bolivia, y la riquísima zona productiva del Mato Grosso.
Diríamos que en general estamos de acuerdo por lo que significaría para potenciar nuestra economía como nación, pero, como el propio jerarca lo expresa, se debe o debería salir a tratar de establecer acuerdos para operaciones comerciales que sin dudas podrían ser beneficiosas para el país, pero, lo del principio de este aporte: ¿qué políticas portuarias tiene el Estado uruguayo hoy?
En el puerto de Colonia, reclamando con legítimo derecho que se cumpla con la construcción de la terminal marítima que mejore sustancialmente los servicios y la atención a más de un millón doscientas mil personas que llegan o se trasladan en el lugar de mayor de ingreso de personas en el país, como otro tipo de mejoras en su infraestructura portuaria que mejoren la operativa.
Lo mismo para Juan Lacaze y Nueva Palmira, que sin dudas podrían ver mejoradas sus respectivas terminales estatales, a partir de mejorar la infraestructura y servicios indispensables que se requieren al igual que Salto y Paysandú, por su importancia geográfica.
El puerto ultramarino de Fray Bentos no aparece en las consideraciones del señor ministro en sus apariciones en los medios de prensa.
No había nacido el señor ministro, ni nosotros tampoco, cuando con una visión estratégica, aplicando con inteligencia y sensatez una decisión política de Estado, en 1930, se construye el puerto ultramarino en Fray Bentos.
A partir de esa fecha, durante 71 años y muchos más, sin dudas, le ha servido y servirá al departamento, a la región y al país; amortizado largamente, a partir de la riqueza que generó.
Dice el señor ministro y dice mal, que el muelle y su operativa viene corriendo de atrás, como diez años por lo menos.
No dice que la Administración Nacional de Puertos históricamente lo ha ignorado, que no lo ha promocionado en la región ni en las «Misiones», que poco invirtió en mejoras sustanciales y cuando las hizo fueron tímidas o inconclusas, como la ampliación de la playa de almacenaje y, para demostrar y probar el desinterés que no digo que tenga intención, basta con ver las oficinas instaladas en un viejísimo y ruinoso galpón; sin una tarifa diferencial que estimule la actividad y pueda complementarse con el puerto de Nueva Palmira, por ejemplo.
Nunca se hicieron obras que permitieran mejorar lo que son las maniobras de atraque, o servicios de remolcadores; porque es imprescindible el dragado de los pasos Barrizal, desde el kilómetro 82 al 86, Punta Caballos desde el kilómetro 70 al 72, Punta Amarilla desde el kilómetro 46 al 48 y Paso Márquez desde el kilómetro 21 al 39, que suman 9 kilómetros en total y necesitan que se lleve a 23 pies la profundidad de los pasos para una utilización mucho más operativa para buques de gran porte en esa formidable vía que es el río Uruguay.
Además los rionegrenses estamos movilizados para que a la mayor brevedad se inicien las obras de ampliación en 75 metros de nuestra terminal portuaria, como lo determinó el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo al promulgar el artículo 249 del inciso 10 Ministerio de Transporte y Obras Públicas, de la Ley de Presupuesto, a partir de los propios estudios y consultorías realizadas, porque además significará trabajo para doscientos obreros y técnicos, durante diez o doce meses, porque está la financiación de la obra a través del Banco Mundial, porque para conquistar «Las Misiones» como dijo el señor ministro, tenemos que poner en condiciones las terminales portuarias y establecer políticas de Estado en la materia.
Somos optimistas por naturaleza y trabajamos todos los días por nuestra gente, y por eso esperamos que las autoridades cumplan con las resoluciones superiores del Parlamento y el Poder Ejecutivo; si ello no alcanzara, toda la población del departamento pedirá cuentas a eventuales incumplimientos de quienes son responsables de la ejecución de la obra y que sepa que nosotros nos sentimos comprometidos con la conquista de las Misiones, en la medida de la concreción y mejoramiento de toda la infraestructura estatal en materia portuaria. *
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