La locura Carrió
LEON LEV
La diputada argentina Elisa Carrió encabeza una Comisión Investigadora del lavado de dinero a nivel de la Cámara de Diputados de la República Argentina.
El preinforme aprobado por cuatro diputados, la presidenta, Graciela Ocaña, José Vitar y Gustavo Gutiérrez y divulgado en acto público en el Congreso Argentino ha significado un duro cuestionamiento al proceso de endeudamiento y vaciamiento de la República Argentina..
Esta investigación se apoya en el trabajo de una subcomisión del Senado de EEUU, encabezada por Carl Levin y pone al descubierto una turbia trama de intereses para el lavado de dinero producto de la evasión fiscal, coimas, tráfico de armas y narcotráfico.
Los sectores afectados y particularmente el ex presidente Menem, desde su prisión de lujo y un ex ministro de Economía uruguayo y representante de un poderoso estudio jurídico-financiero han puesto el grito en el cielo. Los calificativos para denostar a la diputada son de todo tipo y calibre.
Pero para sintetizar podríamos decir… que la califican de loca.
Como en la época de Cervantes, la acusan de que se le reblandecieron los sesos. En este caso no es por leer libros de caballería, sino por tener la osadía de internarse en las cavernas de Alí Babá.
Esta especie de Don Quijote femenina podrá cometer errores, pero no lo hace por misticismo, por paranoia o por fobia a los involucrados. A lo sumo se le podrá endilgar que de la lectura de mucha información quedó demasiada convencida de cosas muy graves que luego tendrá que probar en la Justicia.
Cuando estábamos discutiendo la Rendición de Cuentas del año 2000 a nivel de Diputados, afirmé en Sala:
«¿Algún día no llegará el momento de poner las banderillas al toro y preguntar por las famosas SAFI, Sociedades Anónimas financieras de Inversión?
¿O son todas paparruchas las que dicen diputados argentinos?
Estas cosas, sin apasionamientos ni tirar cáscaras de banana, importan a la credibilidad del Parlamento y de la opinión pública, porque la gente en el litoral ve más TV argentina que uruguaya. Aquí se ve la televisión cable argentina y la ciudadanía se entera de denuncias brutales, como la relativa al lavado de miles de millones de dólares. ¿Esto lo inventó la diputada Carrió o es una loca?
«En la Argentina le decían locas a las abuelas y madres de Plaza de Mayo porque pedían cuentas por los asesinatos, torturas y desapariciones. Y para esas locas de Plaza de Mayo, como las calificaban, el señor Presidente de la República de mi nación hoy pide el premio Nobel.
Hoy tratan de loca a la señora diputada Carrió, pero dentro de unos años vamos a ver cuántas de sus denuncias fueron ciertas, cuántas tienen respaldo documental y cuánto tienen que ver con nosotros, porque no es cuestión de tirar la pelota al «óbol» para ver si ganamos tiempo».
El diputado Washington Abdala aceptó el reto y planteó que era necesario investigar para que el buen nombre de la República Oriental del Uruguay no quedara manchado.
Lo importante es que a partir de dicho incidente parlamentario el tema quedó instalado.
El capítulo Uruguay del informe Carrió es uno de los diez capítulos de un extenso informe con más de 1.000 páginas:
1. Una crítica al modelo de capitalización de la deuda externa y las inversiones en Argentina, con los casos de Gaith Pharaon, BCCI, Citicorp y el grupo Exxel.
2. Trazado de un posible sistema de elusión de bancos con compañías y empresas financieras «off shore».
3. Detalle de los modelos de operaciones entre el Banco República (banco privado argentino), Citibank de Nueva York y un grupos de compañías «off shore».
4. Descripción de las operaciones de títulos públicos a través de bancos provinciales, que habrían perjudicado a las provincias.
5. Presunto vaciamiento y cierre de bancos, incluidos «los circuitos clandestinos del dinero». Además de una lista de bancos se denuncia el dinero oculto proveniente de «posibles sobornos».
6. Síntesis de siete causas judiciales y sus posibles vinculaciones con maniobras financieras: IBM-Banco Nación, contrabando de oro, AMIA y la posible pista siria, tráfico de armas, operación narcotráfico «Chimborazo», el caso Ducler y el Cártel de Juárez y las vinculaciones de la familia Yoma.
7. Modos de constitución de empresas en el exterior como método de evasión impositiva. Vínculos entre estudios jurídicos y empresas «off shore» en Argentina, Panamá y Uruguay.
8. El caso del general (r) Lino Oviedo y su conexión con Argentina.
9. Vínculos entre el ex jefe de Inteligencia peruano Vladimiro Montesinos y su ligazón argentina.
10. Fuga de capitales a través de negocios de títulos de deuda.
Como vemos, es un amplio panorama que se sigue ampliando con nuevas cajas de información.
El Parlamento uruguayo, sin escándalo pero sin hacer la del avestruz, debe tomar cartas en el asunto.
Lo primero: solicitar toda la información disponible para procesarla con responsabilidad y seriedad.
La defensa de nuestro sistema democrático-republicano y la transparencia de nuestro sistema financiero nos exige analizar lo que nos concierne, sin hacerle el juego a nadie que nos quiera afectar ni a nadie que se quiera encubrir.
Para trabajar con sensatez no acusemos de locura lo que puede ser verdad, por lo menos antes de haberlo analizado. *
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