El bolsillo o el derecho
MONICA XAVIER
Por estos días asistimos, con asombro y preocupación, a una nueva contradicción del equipo económico de gobierno, que quiere aplicar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a la salud, unificándolo, en tramos sucesivos, hasta un 19 por ciento.
Este anuncio realizado el viernes pasado por el ministro de Economía Alberto Bensión, nos preocupa, ya que la salud es un derecho y el mismo no puede quedar en manos de quienes toman decisiones económico-políticas, especialmente cuando se sale de una intensa lucha para evitar que se generalizara el pago del IVA a ese sector.
¿Cómo es posible discutir los basamentos de la atención primaria de la salud con esta política económica con tantos vaivenes, insoportables para cualquier país, sectores, empresas o grupos sociales? Todos, además, conocemos la situación de las mutualistas, dos de las cuales fueron clausuradas hace algunos días y, las que siguen funcionando, sobrellevan una pesada carga que supera los 300 millones de dólares como saldo deficitario?
Ello ocurre –principalmente– por el nivel de pobreza que viven los uruguayos que, de acuerdo a las cifras de la Dirección de Estadística, sigue en ascenso. La salud tiene una problemática que deberá ir resolviéndose de acuerdo a las posibilidades de sortearse las inconsistencias económicas del país, de reorganizarse las prestaciones, las superposiciones de tareas, contando con los recursos adecuados para poder financiar, en un régimen de solidaridad la atención primaria y universal para todas las personas.
Por ello sostenemos que cuando todavía el gobierno no ha implementado de manera plena al Cofis, caballito de batalla de la segunda Ley de Urgencia, Bensión anuncia que se aplicará el IVA a las prestaciones de salud, lo que encarecerá las mismas en un nivel todavía desconocido. Algunos entienden que ese impuesto generalizado en el sector, en el pique, determinará un aumento de por lo menos 100 pesos la cuota mutual. ¿Qué les parece?
El país está soportando horas amargas, con más de una cuarta parte de la población viviendo por debajo de la línea de la pobreza, con una situación en la salud que es dramática, por carencia de presupuestos adecuados para los servicios de salud del Estado, a lo que se suma, la situación de las mutualistas, que ven reducir día a día su masa societaria (39 mil afiliados menos desde diciembre del 99 al mismo mes de 2000, de los cuales 11 mil son del Interior), lo que, obviamente, las desfinancia. Claro está, también debemos reconocerlo, muchas de ellas han tenido (y tienen) graves problemas de gestión que también han influido en su actual crisis.
En el marco de esa situación dramática, cuando se está por implementar una onerosa asistencia externa para las mutualistas altamente desfinanciadas y, a pocos meses de una batalla parlamentaria para impedir la extensión del IVA a los servicios de salud, nos encontramos con el nuevo anuncio del ministro Bensión.
¿Es posible que en cualquier orden de la vida se viva a los tumbos, como ocurre en nuestra economía? ¿Es posible que se crea que los servicios de salud pueden pagar un IVA del 19 por ciento sin retroceder en la accesibilidad a las mismas y en la calidad de sus prestaciones?
Sostener lo contrario es no comprender que estamos viviendo una crisis inédita en el país, con una desocupación que según cifras oficiales es récord para los últimos años (16 por ciento) La salud pública en el Uruguay debe ser defendida, con un basamento de atención primaria que debe establecerse en niveles de estabilidad, para que ese derecho se democratice y, no pase lo que declaró un ex director del Hospital Pereira Rossel, diciendo que la expectativa de vida de quienes se atienden en el marco del Ministerio de Salud Pública es menor a la de quienes lo hacen en el sistema mutual.
Con sólo ese dato, parece que es necesario nivelar para arriba. Y, lamentablemente pensamos, que aplicando un IVA del 19 por ciento a los servicios de salud privados, estamos haciendo lo inverso.
De no recapacitar, tanto el gobierno como el ministro de Economía, sobre la incidencia de este nuevo gravamen se hace evidente que una nueva lucha por la democratización, está en vías de concretarse.
Y nosotros, con todas nuestras fuerzas, seremos partícipes de ella. *
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