En uno de los paneles que han tenido lugar en el marco del seminario “El Mercosur y la Unión Europea en la óptica socialista y socialdemócrata”, el diputado argentino de la Alianza, Federico Soñez, sostuvo que su paÃs, como consecuencia del neoliberalismo, está en vÃas de disolución, quebrándose semana a semana, hora a hora, nuevos elementos del andamiaje institucional, en un camino de creciente pérdida de soberanÃa.
Ello se expresa –según el disertante– de diversas formas y es consecuencia de una polÃtica que tiene como objetivo pagar los servicios de la deuda externa, integrada, en buena medida también, por los que son tenedores de bonos y tÃtulos, quienes –de acuerdo a lo expresado por el legislador– especulan, convirtiéndose en una de las cargas más pesadas de este proceso.
Escuchando a Soñez con atención –quien detalló la gravedad de esta inédita situación para Argentina– muchos de los participantes del seminario recrearon la visión dramática de lo que, también, ocurre en nuestro paÃs: el legislador argentino describió algunos hechos que son la “sintomatologÃa” que aparece y se acentúa cada dÃa más en este lado del RÃo de la Plata.
Por supuesto que aquà la crisis también está adoptando las caracterÃsticas de una debacle nacional, es el resultado de la aplicación de la misma polÃtica, con medidas similares, tendientes a la extranjerización del paÃs, proceso que Argentina completó.
El otro ingrediente similar es el multiplicar en forma obsesiva la transferencia de recursos desde los asalariados, tanto públicos como privados, hacia la gran banca financiera acreedora.
El ministro de EconomÃa, como subproducto de la ideologÃa que expresa y que tiene como centro el lucro, ¿creerá realmente que sobre la base del mismo se desarrollan las sociedades? Ahora viaja a Washington con el fin de concretar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, luego de anunciar una serie de medidas que tienen el mismo objetivo y cuya aplicación, a corto plazo, será devastadora. Su objetivo implÃcito es destruir el mercado interno, verdadera contradicción para un neoliberal. ¿Qué dirÃa Friedman de tanta barbarie? Pero a Bensión, cuando se analizan esas polÃticas, la ideologÃa aprendida ya no importa. Por ello ahora intenta copiar lo peor de Cavallo, a quien, también, se le “quemaron” los libros.
El ejemplo argentino, trágico y brutal, no sirve para que alguien advierta, ni en el gobierno ni en la coalición que lo apoya, que lo que estos señores están haciendo con el paÃs, defendiendo solamente a la banca, sin adoptar nunca medidas a favor del desarrollo, tiene como destino el desastre.
Tampoco nadie allà entiende que todavÃa existe un recurso del cual los uruguayos no nos desprendimos –luego del histórico plebiscito del año 92– y que de alguna manera sostiene el derroche de estos gobiernos, sin que nos derrumbemos como está ocurriendo en la Argentina. Ese recurso son las empresas públicas, que pese a su funcionamiento pesado e ineficiente, con regÃmenes monopólicos que hacen pagar a los uruguayos los costos de esa ineficiencia, están evitando –de alguna manera– la precipitación en el abismo. ¿Qué ocurrirÃa en el paÃs sin ese reaseguro?
Hay otra cosa para tener bien clara: el camino del equipo económico está trazado y seguirá intentado que Uruguay sea también una tierra arrasada, coto de caza de la banca financiera. Ello hasta que languidezca todo esfuerzo para salir adelante.
No lo debemos permitir. *
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