Pluralismo y democracia informativa: lo que algunos medios prefieren ignorar
El 14 de agosto LA REPUBLICA recordó –como lo viene haciendo a lo largo de sus trece años de vida– al primer mártir estudiantil del terrorismo de Estado, en una nota que recrea con objetividad el clima que se vivía por entonces. A pesar de que después de esa muerte, la escalada violentista desatada por el gobierno autoritario de Pacheco –y proseguida con saña por el de Bordaberry y los motineros– hizo que hubiéramos de lamentar muchas otras muertes, Líber Arce se convirtió en el mártir emblemático de la lucha contra el despotismo y en símbolo de la rebeldía juvenil.
Ese mismo día 14, se realizó la marcha estudiantil programada por la FEUU y Ciesu en conmemoración del 33 aniversario de la trágica jornada y en afirmación de reclamos y reivindicaciones actuales. En nuestra edición del miércoles 15, se informó detalladamente de la manifestación, de su plataforma y de los pormenores de la demostración, incluyendo los incidentes que se registraron frente a algunos locales de la cadena de hamburguesas McDonald’s.
Nadie podría razonablemente esperar que la información de estos hechos (la recordación del asesinato de Líber Arce y la movilización estudiantil) tuviera el mismo destaque en la otra prensa que el que mereció en nuestras páginas. Pero no deja de llamar la atención la mezquindad de los colegas: apenas unas pocas líneas fueron dedicadas a la cobertura del hecho.
No creyeron del caso dar una información medianamente importante de un acontecimiento de indudable trascendencia social. A tal punto que no consideraron necesario destacar un cronista que podría haber consignado, de paso, los incidentes –felizmente menores– ya señalados.
Nadie pretende que la figura de Líber Arce sea recordada por todo el colectivo con la misma emoción, porque no se puede pretender unanimidades. Pero un mínimo de respeto hacia las víctimas del desborde autoritario –y sobre todo a esta figura emblemática que simboliza la resistencia a la opresión– debería hacer que toda la prensa las recordara como forma de reafirmar su apego a la democracia, a sus instituciones y a la libertad.
El asesinato del joven estudiante concitó en su momento la condena de todas las figuras políticas comprometidas con la defensa de la democracia. Ni Líber Arce, ni Susana Pintos, ni Hugo de los Santos, ni Heber Nieto, ni Julio Spósito, ni tantos otros jóvenes que se inmolaron en defensa de la institucionalidad democrática pueden ser catalogados de terroristas; eran jóvenes uruguayos que resistían el avance autoritario, ese mismo avance que más tarde desembocaría en la dictadura que padecimos todos.
Deploramos esta falta de pluralismo y de democracia informativa exhibida por los colegas. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad