Ni Santo ni inocente

Ya está editorializado en Búsqueda y publicitado en reportajes. La solución a los problemas económicos, financieros y sociales pasa por rebajar las jubilaciones y los sueldos de los funcionarios públicos.

Un joven teórico asesor empresarial y estatal y orientador de las páginas económicas del semanario de la derecha financiera encontró el camino. Michele Santo, que así se llama el economista, adelantándose al ministro de Economía, ha formulado la propuesta de realizar aquí lo que Cavallo hizo en la Argentina: ahorrar 600 u 800 millones de dólares rebajando jubilaciones y sueldos.

Ya no es suficiente con el congelamiento de los sueldos y las jubilaciones, práctica en la que este gobierno está desde su inicio. Ahora sencillamente hay que bajar las remuneraciones mencionadas un 30%.

El proponente se pregunta: ¿Alguien cree que nos van a prestar plata para pagar sueldos y jubilaciones? Y agrega, más o menos: «Con el agro parado, con la industria parada, con el comercio paralizado» no hay otro camino. Ayer le tocó a Argentina, hoy le toca hacerlo a Uruguay; así lo dice, transparentemente.

Ya no son suficientes dos Leyes de Urgencia, el incremento de varios impuestos, la creación del Cofis, la venta en subasta de la playa de contenedores, la desregulación de las normas laborales, los recortes presupuestales en materia de inversiones, los proyectos de desmonopolización de Ancap y la privatización de UTE o la venta y privatización de Ancel y Antel.

El economista no habla de por qué el agro está en ruinas o la industria paralizada, habiendo perdido 100.000 puestos de trabajo o qué le ha pasado al comercio que no vende nada. Eso no importa. Ahora para salvar el equilibrio fiscal, poder pagar la deuda externa, mantener el «investment grade» hay que realizar ( vender ) activos ( Empresas Públicas ) y reducir los salarios de los funcionarios públicos y los jubilados.

En todo caso, como el racional economista sin duda lo piensa, la culpa la tiene el Frente Amplio y el Encuentro Progresista que se ha opuesto a las privatizaciones. Si no lo hubiéramos hecho, viviríamos como en Estados Unidos.

Ni Santo ni inocente. Con un desparpajo digno de mejor causa pero también con una nula responsabilidad política, se está poniendo en tensión la «piola». Tal vez buscando que se rompa.

Un teórico de los que han forjado la apertura total de la economía, el atraso cambiario, librado al agro, la industria y el comercio a las exclusivas leyes del mercado. Los que lograron que sin devaluación brasileña, ni crisis argentina en Uruguay, junto a los 200.000 desocupados totales existan 450.000 uruguayas y uruguayos con problemas de empleo, ahora quieren radicalizar el planteo.

Como decía un ex ministro de Economía: «Ir tan a fondo que el que venga detrás no pueda volver al inicio».

Hay que advertir que los que han sembrado el horror económico, multiplicado la evasión fiscal y sembrado la corrupción con estas políticas en América Latina, también existen aquí. No es broma. Lo que asombra es que estos extremistas tengan tanta prensa. *

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