Centralidad de la campaña de firmas

En las últimas semanas se ha avanzado bastante en torno a ubicar la campaña de firmas por Antel-Ancel como eje articulador del campo progresista en esta etapa.

No obstante, me parece adecuado insistir sobre algunos aspectos que puedan significar una modesta contribución para despejar la contradicción aún existente: las firmas están pero todavía faltan brazos para recogerlas.

Una pulseada estratégica

Hay que reconocer que la derecha vernácula aprendió la lección del plebiscito del 13 de diciembre de 1992. La diversificación de sus iniciativas desestructuradoras y privatistas  para las cuales tienen un tiempo acotado– responde al propósito de obligarnos a desplegar nuestras fuerzas en varios frentes simultáneamente, haciendo jugar a su favor el desgaste que ello supone en un marco –que también les es favorable– de descaecimiento de la militancia.

El problema estriba en cómo enfrentamos esta realidad. Cómo hacemos para hacer conciencia respecto a dos cuestiones que me parecen absolutamente básicas: una, la estrategia atomizadora de nuestros adversarios sólo puede ser enfrentada con éxito si concentramos nuestros esfuerzos, si globalizamos nuestra acción en torno a un objetivo central en cada etapa de esta intrincada coyuntura. Si aspiramos a seguir avanzando hacia la concreción de un país productivo con justicia social no existe otro camino alternativo. Así de sencillo, aunque tengamos que multiplicar esfuerzos para convertir esa definición crucial en conciencia generalizada a través del único método aceptable: la persuasión.

La otra: la recolección de firmas para que la ciudadanía se pronuncie en un plebiscito no se agota en el tema Antel-Ancel, ni siquiera en la defensa del Patrimonio Nacional. Va bastante más allá. Porque evitar la venta de Antel-Ancel no sólo repercutirá en la suerte que correrán otras empresas públicas, sino las preservará como una de las bases fundamentales de sustentación de un cambio progresista y viable en el Uruguay futuro.

Siendo lo anterior extremadamente importante, el asunto aún es más trascendente

Desde la pelea de los trabajadores por el empleo –en la más amplia acepción del termino– por salarios dignos, por arrancarle a la clase dominante el reconocimiento del derecho a la libre sindicalización, hasta la actividad creciente de importantes sectores del agro, la industria y el comercio, pasando por todas las cuestiones puntuales que en lo social, político e ideológico se deben afrontar, y sin sugerirle a nadie que afloje en esas tareas, al contrario, estimulándolas, todas ellas tienen hoy un eje articulador en la campaña de firmas por Antel-Ancel.

Se trata, además, de una herramienta que está en nuestras manos desarrollar, para por lo menos intentar «frenar» el aluvión neoliberal y al mismo tiempo ganar espacios para el avance de las reivindicaciones descriptas.

Estamos entonces, y por cierto que no es la primera ni será la última vez, ante el desafío de la articulación dialéctica entre lo particular y lo general en cada etapa.

Y remarcamos en cada etapa, porque las principalidades pueden  o de hecho van a variar  hacia el futuro.

La campaña de firmas y el plan de emergencia

Capítulo aparte merece la relación de campaña con el avance de los esfuerzos para acordar paliativos a la actual situación, propuesta que el EP-FA ha tirado al ruedo, en una actitud responsable y enaltecedora.

Pero tanto el plan de emergencia como el avance hacia salidas más profundas, con el mayor consenso político y social que sea posible, presuponen el esfuerzo denodado por impedir la enajenación de esa base de sustentación que son las empresas públicas.

Y aquí cabe una acotación de tono constructivo que transita en dos direcciones. La primera, parte de admitir los desniveles existentes en torno a la importancia de los contenidos del eje articulador que hemos mencionado. En este sentido habrá que continuar dialogando, principalmente, con organizaciones sociales vinculadas a la producción.

La segunda se refiere a las fuerzas sociales y políticas públicamente comprometidas en torno a la campaña. En ese campo falta aún un camino por recorrer a la brevedad, en cuanto a la importancia que tiene –en el intento de un salto cualitativo– la participación directa de los dirigentes –a todos los niveles– en las jornadas que se definan hacia el futuro.

Al final, lo del principio: todo lo dicho y mucho más abre la esperanza de poder reducir al máximo posible la contradicción que señalábamos: las firmas están pero aún faltan brazos para recogerlas. *

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