SOBRE PRACTICAS POLITICAS

El descaro del clientelismo

El desbaratamiento de la organización de contrabandistas que tenía como centro de operaciones a la ciudad de Rivera sirvió para mostrar, además del volumen de una actividad ilícita que desde hace mucho tiempo está perjudicando a todos los uruguayos, una serie de complicidades y vicios de un sector de la clase política que han servido, nuevamente, para desprestigiar la actividad.

Pero en este aspecto, es bueno aclarar que no se puede medir a todos con el mismo cordel ni, tampoco, generalizar para aprovechar una situación lamentable y pegar por igual a los culpables y los inocentes.

Las declaraciones de dos figuras notorias del Foro han servido para mostrar descarnadamente cómo funciona el llamado clientelismo, que por siempre han utilizado los partidos tradicionales. Los dos políticos, en declaraciones públicas, afirmaron que la persona acusada de contrabando estaba en comisión con uno de ellos en razón de la gestión del otro –entre otras razones– ante la «solicitud (recomendación) de un amigo». Ninguno de los dos hombres públicos, según sus palabras, conocían al implicado, ni sus actividades, ni su militancia política. Simplemente completaron una acción de pase en Comisión, por solicitud de una tercera persona. ¡Esa sí amiga!

Con esta síntesis de lo afirmado por los dos políticos, queda en claro cuál es la esencia de los manejos políticos que realizan algunos sectores del Partido Colorado, utilizando los llamados pases en comisión con un fin de escandaloso clientelismo.

Las diferencias, entre ese manejo y el que utilizan algunos otros sectores realmente alarma. En el Frente Amplio – Encuentro Progresista existe, por ejemplo, en el ámbito parlamentario una estructura de asesoramiento que funciona gracias al sacrificio de técnicos, que se han avenido a aceptar ser pasados en comisión, con el único fin de realizar una tarea de asesoramiento indispensable para la labor parlamentaria. Pero, obviamente, no debemos generalizar, pues muchos otros sectores políticos también utilizan el arbitrio del «pase en comisión» como un elemento de trabajo y no como un simple acomodo.

No sabemos de ningún caso de clientelismo en la izquierda: ni en el EP-FA ni en el Nuevo Espacio. Se utiliza el arbitrio del pase en comisión para cubrir tareas concretas, ocupar secretarías, posibilitar que ediles puedan dedicar todas las horas del día a su actividad. Nunca para cumplir con un «amigo» ni favorecer a nadie con acciones que terminan en escándalos de esta magnitud.

Es evidente que este tema está entroncado con prácticas viciosas de los partidos que han ocupado el poder, que han utilizado al «clientelismo» como una metodología habitual del «enganche» y el «favor» político, haciéndolo con los dineros del Estado, o sea de la comunidad, el de todos los uruguayos.

El senador Luis Alberto Heber hablaba en la mañana de ayer con la periodista Sonia Brecia, en un programa de Radio Libre, denunciando que la intermediación «técnica» existente en torno a dinero que llega del exterior para concretar diversas obras sociales, hace que la tarea esencial no se realice. Y ello ocurre en razón de la otra cara de ese clientelismo que se expresa a través de los llamados «contratos de obras y servicios»

En esto hay que ser bien claros, especialmente cuando las diferencias en las costumbres políticas de unos y otros son tan diferentes. Nadie debe buscar el poder para poder ser partícipe de «gauchadas», de nombramientos y prebendas.

Esas prácticas viciosas que vulneran la más elemental ética política, ya no deben tener cabida entre los uruguayos.

Si queremos un país más justo debemos desterrar lo que, con total simpleza, explicaron a los cuatro vientos estos dos políticos colorados. *

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