UN EDITORIAL DE EL PAIS DIGNO DE LA MAR EN COCHE

El retorno de Torquemada

La lectura de un editorial del matutino de la Plaza Cagancha –el del pasado lunes 6– resulta especialmente ilustrativo de hasta dónde puede llegar la estulticia de la derecha cavernaria, una derecha digna de los años oscuros del macartismo y de la guerra fría. El editorial en cuestión podría haber competido con claras chances de ganar el premio mensual que otorgaba la sección «La Mar en Coche» del semanario Marcha.

El sesudo artículo trata de demostrar que el EP-FA no está en condiciones de gobernar el país, para lo cual ilustra al lector con varios ejemplos. Entre ellos, vale la pena transcribir éste, para regocijo de nuestros lectores. «En el hall del cine de Melo (…) el presidente del Frente Amplio, un alto dirigente y un senador tupamaro exhortaron públicamente a un centenar de jóvenes a ocupar los liceos; a darle «púa» a blancos y colorados para que exijan cuentas a sus dirigentes de las actividades que cumplen y a leer un libro de Eduardo Galeano. Una colectividad política que se aprovecha de la debilidad natural de los adolescentes (…) y que tiene entre sus lecturas recomendables, en el mismo nivel que la Biblia, a un libro muy pobre, no puede gobernar ningún país». Son innumerables las perlas que el editorialista nos brinda. En primer lugar, el senador a que alude era Rodolfo Nin, quien por ahora se mantiene al frente de su grupo, la Alianza Progresista, y no ha pedido pase al MPP. En segundo término, el escriba adhiere a la falsa versión oficial de la derecha sobre la presunta arenga del vicepresidente del EP, distorsionando por completo la realidad. En tercer término, al periodista le parece que los dirigentes políticos no están obligados a rendir cuentas de su gestión al electorado que los apoyó. Curioso punto de vista sobre el funcionamiento de la democracia, ¿verdad?

En fin, el boccato di cardinale lo constituye la referencia al escritor Eduardo Galeano. «Dime qué lectura recomiendas y te diré si puedes gobernar o no» parece ser el criterio con que se maneja el editorialista. Sin duda si en lugar de Galeano, el doctor Vázquez hubiera recomendado «Corazón» de De Amicis, habría aprobado el examen y estaría en condiciones de ejercer el gobierno, de acuerdo con la peculiar percepción del matutino.

Sobre gustos no hay nada escrito. Es cierto, y lejos de nosotros pretender que nuestro gusto literario sea compartido por el editorialista de El País, pues éste tiene todo el derecho del mundo de conmoverse con otras lecturas, como por ejemplo la obra de Santikaten… *

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