El cuento de los asesores
ARIEL COLLAZO
El ministro Lucio Cáceres ha explicado que del programa sobre los asentamientos que ha elaborado el BID, que es de 110 millones de dólares y se aprobó antes de las elecciones de 1999 sin que hasta ahora se haya puesto en marcha, sólo le llega a los beneficiarios un 20%, porque el resto se gasta en asesorías internacionales, diagnósticos, honorarios, consultorías y demás burocracia internacional.
Esto me trae el recuerdo de un chiste que me contó mi tocayo el contador Ariel Alvarez. Un asesor de estos iba en nuestro país por la carretera y al ver un rebaño de ovejas que había al borde del camino, se detuvo y le dijo al pastor que lo llevaba, que le jugaba una oveja que él acertaba sobre la cantidad de animales que él tenía. El pastor aceptó y el asesor le aseguró que eran 348 ovejas.
El pastor le dijo que había acertado y le entregó un animal. Pero cuando el asesor estaba cargándolo en su coche, el pastor le dijo a su vez, que si él acertaba cuál era su profesión, debía devolverle el animal.
El asesor, sonriente, aceptó y el pastor le espetó: Usted es asesor internacional.
Sí, es cierto, pero ¿cómo lo descubrió? Y el pastor le contestó: Fue muy fácil: primero porque usted se ofreció a hacer el cálculo sin que nadie se lo pidiera. Y segundo: porque no sabe nada del asunto concreto, ya que ni siquiera supo distinguir el animal de que se trataba, porque lo que se estaba llevando no era una oveja, sino un perro.
Desde luego que esto no es culpa de Enrique Iglesias como presidente del BID, sino de un proceso que afecta a todos los organismos internacionales, que es la tecnoburocratización.
Pero es a la vez una dolorosa comprobación, porque los que pagamos los intereses de esos préstamos y los honorarios de sus asesores somos los sufridos pueblos subdesarrollados. Es un robo sutil pero despiadado, como los delitos de guante blanco.
En cuanto a la referencia a la Intendencia de Montevideo del ministro Cáceres, que según él no colaboraría en los asentamientos, es bueno recordar que el arquitecto Villamarzo ya ha contestado contundentemente y también hacer un poco de historia: primero, que en 1992 se creó el Ministerio de Vivienda y esa competencia no la tienen las intendencias.
Segundo: cuando Tabaré Vázquez trajo de Europa, por una atención del alcalde de Marsella, un software para la individualización del pago de la contribución inmobiliaria, que lo hacía mucho más justo que por zonas, se lo rechazaron en la Cámara de Representantes los diputados del Partido Colorado.
Tercero: cuando se aprobó la Tasa de Saneamiento, la rechazaron también, y sólo ahora con el acuerdo con el Partido Nacional, se ha logrado aprobar la Tarifa de Saneamiento.
Cuarto: todas las discriminaciones que en materia de aportes jubilatorios, IVA para las obras públicas o el alumbrado de Montevideo y no participación del gobierno nacional en la financiación del saneamiento, como se hacía antes, la Intendencia ha tenido que librar una feroz batalla para sobrevivir.
Conclusión: está bien el ministro Cáceres cuando aclara lo de los asesores internacionales, pero no tenía necesidad de atacar a la Intendencia de Montevideo para ponerse a cubierto de las posibles críticas de su propio partido. *
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