La deuda del Estado con la defensa del medioambiente
Los uruguayos empezaron a tomar conciencia de la gravedad de los problemas de plombemia sólo cuando –no hace mucho tiempo, escasos meses apenas– ciertas mediciones de niveles de plomo en la sangre revelaron índices alarmantes en vecinos de algunas zonas de Montevideo, concretamente en La Teja.
Las primeras reacciones de las autoridades se inscriben –como es natural– en la más perfecta aplicación del tout va très bien, única idea guía que parece iluminar a los gobernantes cuando se enfrentan a un problema. La propia renuencia a reconocer el hecho indica claramente que –con el pretexto de no generar la alarma entre la población– las autoridades se abocaron a restar trascendencia al problema. Exactamente el mismo comportamiento exhibido ante la aparición de un brote epidémico cualquiera. «Aquí no pasa nada; no hay de qué preocuparse; todo está bajo control; son versiones alarmistas de la oposición», tales parecen ser las consignas supuestamente tranquilizadoras que el MSP y el Mvotma intentan que la sociedad internalice.
Ante la tozudez de la realidad, a la corta o a la larga las autoridades deben darse por vencidas y reconocer los hechos. No obstante, hace más de tres lustros que se vienen manejando datos –provenientes de otros países– acerca de la concentración de plomo y otros metales contaminantes en las grandes urbes. Desde entonces –e incluso desde antes– ya se sabía que la nafta contenía cierta cantidad de plomo, metal especialmente nocivo para la salud, sobre todo para la de los niños.
Sin embargo en nuestro país se empezó a elaborar una nafta sin plomo (la llamada «ecosupra») que fue presentada como un lujo para los ambientalistas maniáticos. A nadie se le ocurrió advertir sobre los riesgos que acarrearía seguir produciendo y consumiendo nafta con plomo.
Sólo hace pocos días Ancap parece haber reaccionado, y uno de sus directores, Pablo Abdala, anunció el propósito del ente de refinar combustibles no contaminantes.
Más vale tarde que nunca. Pero es menester mayor previsión de parte de las autoridades. *
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