DESDE EL NEW YORK TIMES, PAUL KRUGMAN ADVIERTE

No hacer lo que dice sino lo que hace EEUU

El artículo se publicó hace ya unos cuantos días, pero la polvareda tardó en llegar. Cuando ocurrió el coro de tucanes amaestrados que defienden al neoliberalismo salió a entonar sus conocidos cánticos al autoflagelación nacional: «No aflojen yanquis, los países pobres del Sur precisan mano dura, son hijos del rigor, estos Estados dilapidadores deben ser castigados». Y todas las demás estrofas entonadas en el «andante vivace» de los nuevos conversos.

¿Qué dice el bueno de Paul Krugman desde Nueva York?

En una nota titulada significativamente «Con el dinero de los otros», el reconocido economista sostiene que «los norteamericanos recetan planes que no osarían aplicar en los Estados Unidos».

Desarrolla luego un concepto que más de una vez se ha pregonado por parte de analistas o dirigentes políticos del Tercer Mundo: «Los analistas son todos keynesianos en el momento de analizar la economía de los Estados Unidos pero ellos mismos dan consejos contrarios a la teoría keynesiana cuando se trata de la economía de otros países. Para los Estados Unidos todos entendemos que en los momentos de recesión económica el Estado debe gastar más. Sin embargo, para otros países, en esas circunstancias les recomendamos reducir el gasto».

Lo que ha vuelto más explosivas las declaraciones de Paul Krugman es la referencia que hace a la inestable y patética situación de la economía argentina.

Después de anotar que, según su criterio el problema de nuestro vecino no es tan grave como se suele plantear desde Wall Street, y que el volumen de la deuda no es tan pesado visto en comparación con las dimensiones de su economía, el analista concluye: «Argentina es un ejemplo de lo que decimos, dice el economista norteamericano, «ahora se somete a drásticos recortes de gastos que, más tarde, agravarán la recesión».

Y concluye, «Mi consejo: hagan como hacen los norteamericanos y no como decimos que hagan».

Las concepciones teóricas de donde deduce el paquete de medidas económicas anti-crisis del economista británico John Maynard Keynes (1863-1946), están contenidas en sus dos obras fundamentales «El tratado sobre la moneda» y «Teoría general sobre el empleo, el interés y la moneda».

Sus ideas fueron fundamentales para articular un conjunto de medidas aplicadas en las economías más desarrolladas del mundo cuando en 1929 estalló la gran crisis.

Considerando que el problema de la caída del empleo era esencial, Keynes sostuvo la necesidad de aumentar el gasto público, incentivar el consumo, reducir las tasas de interés para favorecer le inversión y fomentar la creación de empleo.

Como se ha observado, Keynes se mantuvo lo más posible dentro de una óptica liberal, y por supuesto de defensa a fondo del sistema capitalista cuyas medidas apuntaban justamente a sacarlo del atolladero provocado por el caótico crecimiento de la economía mundial en los años veinte.

En cierto sentido las ideas de Keynes han seguido formando parte del repertorio de mecanismos a los que recurren los países centrales, con intervenciones, a veces muy enérgicas, en defensa de los precios, los salarios o los niveles de empleo de las grandes potencias.

Esas soluciones «keynesianas» son también de la familia de las adoptadas en nuestro país en más de una coyuntura histórica, para paliar, justamente, los efectos recesivos de los grandes picos de las crisis. Históricamente el batllismo ha estado entre las corrientes que más a menudo ha echado mano a este tipo de propuesta.

Señal de todo lo que esta corriente ha cambiado es la ortodoxia «anti-keynesiana» que exhibe el gobierno, y la estolidez con se defienden esas posiciones. *

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