Ministro Alonso ignora leyes laborales
El 27 de junio en la sede de la ADM y en un hecho que demuestra a las claras que las leyes de la dialéctica son incontrastables y además que en este caso las formas hacen al contenido, (por aquello de que dime dónde y a quién le hablas y te diré qué intereses representas y defiendes) el ministro Bensión hizo los ya conocidos anuncios de más privatizaciones y sobre todo de más flexibilización laboral.
A los dos días, el desgraciadamente casi inexistente ministro de Trabajo e Inseguridad Social, Alvaro Alonso, que ni siquiera estaba enterado del tenor de las medidas relativas a su cartera el día en que fueron anunciadas y que seguramente al igual que nosotros se enteró de las mismas a través de la prensa, declaró pomposamente y en forma casi textual que «estaba muy bien legalizar la desregulación laboral, en lo que tiene que ver con horarios de trabajo, descansos, licencias y todo tipo de relación laboral, puesto que desde hacía mucho tiempo no se estaba respetando lo que establecen las leyes en esos aspectos del quehacer laboral», y como no podía ser de otra manera, compartió con su colega Bensión el falso argumento de que estas desregulaciones servirían para fomentar el empleo.
Desde ese día y confiando en que semejante confesión de complicidad en la violación de normas de relaciones laborales que están establecidas en las leyes nacionales y que nuestro país también suscribió internacionalmente, tendrían como efecto inmediato un desmentido del señor Presidente de la República, un desmentido de su partido político, una condena de la oposición y en consecuencia de ello, ya que no una interpelación, porque desgraciadamente ese mecanismo constitucional ha dejado de funcionar, por lo menos un llamado a alguna de las comisiones parlamentarias que tienen que ver con las Relaciones Laborales, o la de Constitución y Códigos, por el hecho constatado por el ministro Alonso, de violación de leyes votadas por ese mismo Parlamento Nacional, pero nada; nadie se dio por enterado, para el presidente Batlle, esa confesión fue como que no existiera, desde su partido político. Solamente el senador Larrañaga habló del tema, pero no fue para condenar la complicidad de su correligionario Alonso, «sino para advertirle que se podía normatizar la desregulación laboral, pero siempre y cuando se hablara con los trabajadores, no dijo siquiera con el movimiento sindical. Queremos suponer que olvidándose de que con un revólver en la nuca, uno es capaz de acordar cualquier cosa, o sea de que hoy con un falso 15% de desocupación (porque seguramente en cifras reales es más de un 20%, cualquier trabajador que no está organizado en un sindicato clasista, con tal de conseguir unos miserables pesos para mal comer ese día, está obligado a aceptar, hasta trabajo esclavo).
La oposición, por suerte, habló mucho del tema, con buen tino, condenó las medidas esclavistas, demostró con hechos la falsedad de los argumentos esgrimidos por la coalición mentirosa, en el sentido de que a través de la desregulación se genera más empleo, pero nadie, absolutametne nadie habló una palabra de la confesión del ministro Alonso declarando que él es consciente de que las leyes laborales fundamentales que fueron conquistadas a través de heroicas luchas de las generaciones de trabajadores organizados que nos precedieron y que fueron orgullo de nuestro país, durante décadas, en los últimos tiempos vienen siendo sistemáticamente violadas.
Claro que los trabajadores a través de nuestros sindicatos venimos desde hace muchos años denunciando esas continuas violaciones, es más, acusamos al mismo Estado de violar las leyes laborales, pero el poder siempre nos desmintió, jamás lo había reconocido.
Es por eso que hoy ante este gravísimo hecho que demuestra, en primer lugar, que las medidas anunciadas por el ministro Bensión para lo único que servirán será para traer más dolor y sufrimiento a nuestro pueblo, ya que el mismo Alonso dijo que desde hace mucho tiempo se vienen aplicando, y el desempleo aumenta vertiginosamente en vez de retroceder, y que en segundo lugar demuestra que el ministro Alonso es cómplice de violación de las leyes. Exigimos que se vaya, y si no que el Parlamento Nacional, en defensa de la democracia, lo destituya, pues da lo mismo, que esté, o que no esté, ya que no hace respetar las leyes que por su investidura debería salvaguardar, y por otra parte las resoluciones en materia laboral no las toma él, sino su colega Bensión. *
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