¿Arinsa para los orientales?
MARCELO JORGE FILOMENO
La mentada «globalización», en su secuencia de movilidad y trasiego de personas y capitales por todas partes del mundo, provoca situaciones impensadas hace poco tiempo atrás.
No obstante ello, nos impactó la información del diario Acción de Mercedes, en tapa del 1 del corriente, referida a que cinco técnicos chinos estuvieron observando el desarme de la fábrica Arinsa, mostrándose «sorprendidos por el muy buen estado de la maquinaria, pero a la vez desconcertados por la forma en que, literalmente, habían sido desguazadas algunas piezas, cortadas a soplete».
Luego de algunas consideraciones e interrogantes sobre el abominable operativo de exterminio de esta fábrica, el diario inserta otra información más desconcertante aún, creíble para el suscrito por provenir de quien proviene: la de que, en alrededor de un mes, vendrían 50 chinos «con la finalidad de culminar el desguazamiento y empaquetar cada una de las piezas y acondicionarlas para ser enviadas al exterior, seguramente a través del puerto de Fray Bentos». El destino es ignorado.
¿Un cuento chino o ruso?
Se dijo en su momento, por parte del empresario al cual el Banco República le adjudicó la fábrica, que iría para la ex república soviética de Azerbaiyán, lo cual parecía coincidir con la información que poseíamos quienes luchábamos por mantenerla en el país, puesto que los rusos ya habían planteado llevarla, en virtud de que la mayor parte del azúcar en la ex Unión Soviética se producía en Ucrania, la cual no le vendía ahora a Rusia para evitar que ésta compensara deudas de aquella época.
Además, los rusos tenían operativos no más de 10 o 15 ingenios del centenar existente anteriormente.
La estrategia de quienes defendíamos la fábrica para Soriano consistía entonces en esperar un cambio en la política económica del Uruguay, en tanto se refinaba crudo para vender a los rusos y se instalaba, de acuerdo a los lineamientos de esa política económica,una zona franca, con posibilidad de otros emprendimientos, según proyecto de desarrollo presentado ante el Ministerio de Industria y Energía, varios años antes de que algunos intendentes comenzaran a preocuparse por dinamizar la actividad productiva de sus departamentos. No obstante lo cual se le adjudicó a quien no presentó ningún proyecto y anunció posteriormente la venta de la fábrica a Azerbaiyán, para terminar desguazándola. Con esta vuelta de tuerca final de la aparición de los chinos en Mercedes. Quizás estos orientales de Oriente aprovechen lo que nosotros desechamos, produciendo alimento enegético para algunos de sus casi 1.500 millones de habitantes. Quizás la fábrica vuelva bajo la chapa lustrosa de autos asiáticos, o en envases de alimentos que se distribuirán en merenderos o comedores populares… ¿Quién puede decir hoy que esta fábrica era innecesaria o que el funcionamiento de la agroindustria azucarera alteraba los equilibrios macroeconómicos de este paisito? Solamente los importadores, cuyas ganancias son obtenidas con el hambre de mucha gente en un país improductivo. Avalados por tecnócratas agoreros de calamidades y enajenados por el temor al capital financiero internacional.
El compromiso del beneficiario
Fue el de algún emprendimiento creador de puestos de trabajo en el lugar donde funcionó el ex ingenio azucarero, utilizando o no sus instalaciones. De esto hace 3 años, cuando no imaginábamos todavía la penosa situación departamental y nacional actual. Más aún, habló de considerar la posibilidad de conseguir otra fábrica, más moderna, para lo cual todos buscaríamos apoyo institucional y social, respetando el lucro que, como empresario privado, motoriza su actividad.
En tanto el gobierno intenta obtener, en sus periplos por China y Rusia, nuevos mercados para la carne o cualquier otra producción nacional, ha sido notorio el interés de gente de esos países gigantes por la planta de Mauá. Ahora también nos enteramos por «un alto técnico del MGAP» de que «ya hay inversores extranjeros interesados en instalar una planta elaboradora de biodiesel en el país» (LA REPUBLICA, día 5, pág. 21). La propuesta de producción del biodiesel, que está siendo estudiada por una comisión interministerial, es sustancialmente la misma que, para la agroindustria azucarera en general y para la reactivación de Arinsa en particular, elaboró la Comisión Especial del Senado en el año 1986, sobre la base de producción de alcohol carburante.
La esperanza renacida
Aquella gran esperanza que le birlaron a Soriano y al país renace hoy con el biodiesel, cuando nosotros tenemos desmantelada la fábrica, tras una decisión acelerada. Para evitar suspicacias, pero sobre todo para alentar esperanzas, el empresario Gonzalo Ruiz debería –como hizo años ha al interesarse por la planta– conectarse con el intendente de Soriano, sondeando posibilidades en el sentido indicado. Tienen todo: el visto bueno gubernamental a la propuesta, las mejores tierras, los mejores agricultores, para producir girasol, soja, colza y sorgo dulce –los cultivos adecuados–, el mercado asegurado, y asimismo lo que fue la mejor instalación fabril para procesar esa producción. Tengamos un gesto de grandeza para ponerla nuevamente en pie. El sufrido pueblo, agradecido… *
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