Inicio de un buen debate democrático

Las críticas del senador Danilo Astori a las propuestas económicas

La comparecencia del equipo económico del gobierno ante las comisiones de Presupuesto y Hacienda de ambas cámaras parlamentarias, así como las declaraciones de los representantes del gobierno en la reunión convocada por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, permitieron tomar conciencia de cómo se están viendo desde el ángulo del poder la situación y las perspectivas económicas del país.

Ambas instancias han dado lugar también a los pronunciamientos que sobre la materia formularon los legisladores del Frente Amplio-Encuentro Progresista.

Sobre ambos asuntos vale la pena detenerse a reflexionar.

Empecemos por decir que, con relación a este segundo aspecto, hay un elemento que debe ser jerarquizado: la búsqueda de la transparencia en la información económica, la denuncia de la actitud del gobierno en la campaña electoral del año pasado, cuando escondiendo la verdad, negó las denuncias sobre el déficit fiscal que realizaba el Frente Amplio-Encuentro Progresista, son esenciales.

La decisión de la oposición progresista, puesta de manifiesto en el día de ayer, en expresiones del senador Danilo Astori en el sentido de convertirse en «los celosos custodios del cumplimiento de los acuerdos electorales (de blancos y colorados). Lo planteado en el Parlamento (…) es sólo el primer eslabón de esta cadena de controles» es de suma importancia.

Resulta prioritario evitar que las palabras empeñadas ante la ciudadanía durante la campaña electoral se las lleve el viento. No hay construcción de un pensamiento democrático medianamente consistente si no se libra una batalla a fondo contra la falta de transparencia en la información oficial. No hay posibilidades de abrir en el país un cauce para transitar los caminos de su recuperación económica y social si no se denuncian los manejos y falseamientos realizados por el equipo económico durante los debates realizados antes de las últimas elecciones.

Con relación a las propuestas actuales, el senador Astori ha señalado –acertadamente– la ausencia de toda referencia a los aspectos sociales que se derivan de los planes económicos.

Ha denunciado también que el modesto abatimiento del pesado déficit fiscal existente (la negada «herencia maldita» de la administración Sanguinetti) reposa sobre una hipótesis que se sustenta en argumentos frágiles y sobre todo en la rebaja del salario real de las tres cuartas partes de los funcionarios públicos: «Por lo menos las tres cuartas partes de los funcionarios van a tener un aumento de 1,5 por ciento con una inflación que, según el ministro (Bensión) oscilará entre 4 y 6 por ciento.»

El senador del Frente Amplio-Encuentro Progresista criticó la ausencia de propuestas y hasta de referencias sobre el problema del endeudamiento en el sector agropecuario y criticó la virtual ausencia de todo tipo de contralor en cuanto a la aplicación de los recursos que se brindarán a las intendencias del interior del país para compensar la rebaja de la Contribución Inmobiliaria.

Ante las expresiones de Bensión de que «sobre las intendencias estará muy atenta la opinión pública», Astori señaló, acertadamente, «la opinión pública del Uruguay está muy atenta y, sin embargo, se siguen haciendo tropelías en las intendencias municipales del interior», mencionando luego las muestras de despilfarro llevadas adelante por el actual intendente de Canelones y de las irregularidades de todo tipo que se han vivido en Cerro Largo.

Astori recordó, asimismo, las promesas electorales de la coalición de blancos y colorados que sustentaron en noviembre pasado la candidatura presidencial de Batlle. «Batlle prometió eliminar la sobretasa del impuesto a los sueldos, (…) incrementar todas las jubilaciones inferiores a un salario mínimo nacional; revisar los topes jubilatorios de las personas de 50 años y más, eliminar los tiques de las mutualistas y llevar el presupuesto educativo a 4,5 por ciento sobre el Producto Bruto Interno.»

De todo eso nada dice ahora el equipo económico del gobierno, a pesar de que, en las declaraciones preelectorales de los blancos se decía expresamente que «en la opinión del Partido Nacional, los compromisos asumidos por el doctor Jorge Batlle en lo que a materia legal se refiere deberán ser aprobados antes del 1º de julio de 2000.»

En una palabra, el inicio del debate acerca de las perspectivas económicas del país se ha hecho en un clima de debate, racionalidad y memoria. Se ha iniciado respetando la conciencia crítica y la inteligencia de los uruguayos. Se ha hecho, en fin, con dirigentes políticos que buscan la transparencia de los asuntos de Estado y eso es una invalorable contribución a la democracia.

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