O en conducta

El ministro creó una tensión extrema, que mantuvo por varios días, negando deudas de su cartera con los gobiernos departamentales. Las negó a los intendentes en particular; las negó ante el Congreso de Intendentes; las negó ante la opinión pública. Por todos los medios masivos de comunicación.

El ministro tuvo una actitud esquiva, ambigua, que –como explica el diccionario– «da por consiguiente motivo a dudas, incertidumbre o confusión».

El ministro, con la excusa de que las facturas confeccionadas aún no estaban listas para la correspondiente orden de pago, fijó postura pública de que esas deudas no existían.

En vez de explicar que sí, que existían, pero que él aún no podía pagarlas por razones de forma.

Nada digna la actitud ministerial: nada digna con el Congreso de Intendentes, con los intendentes y con los ciudadanos. Tampoco digna con el propio Poder Ejecutivo que él integra.

Con el Congreso de Intendentes, porque pretendió, con su actitud, desconocer la autoridad que inviste. Con los intendentes, porque se mofó de las penurias que padecen las comunas.

Con los ciudadanos, porque a través de todos los medios de comunicación los engañó e ignoró su capacidad de información y comprensión. Y con el Poder Ejecutivo, porque lo hizo pasar por tonto, o peor: por truquero.

Actuación pésima; de lo más negativo de su gestión. *

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