¿Mejorar el armamento de las Fuerzas Armadas?
Sin que, hasta el momento, la iniciativa haya estado incluida en la orden del día de ningún organismo político o parlamentario, la senadora Julia Pou, del Partido Nacional, realizó en el Senado de la República una exposición escrita donde examina la situación del material militar y se pronuncia a favor de renovar el equipamiento de las Fuerzas Armadas.
La publicación del texto en su edición de ayer del matutino El Observador permite formarse una opinión acerca de la iniciativa.
Las ideas de la señora Pou resultan claras, encarando el tema desde el ángulo de las exigencias de la Organización de las Naciones Unidas, sus propuestas están pensadas para «poner a punto» las Fuerzas Armadas de nuestro país con esas exigencias en el marco de una operativa que, de acuerdo a su enfoque, terminaría siendo no sólo útil para la capacidad logística del país, la capacitación de sus cuadros militares sino también muy rentable.
A partir de las actividades del Sistema Nacional de Apoyo a las Operaciones de Paz, organismo del Ministerio de Defensa Nacional, se propone que el país reacondicione su parque militar para desarrollar una política más activa en ese escenario.
Se propone que «el Estado deberá trazar nuevas estrategias que permitan incrementar su capacidad de entrenamiento a militares y civiles, planificación y equipamiento necesarios para estar acorde a los nuevos requerimientos de las Naciones Unidas en el futuro inmediato».
Según explica la legisladora nacionalista estas iniciativas de renovación de pertrechos y calificación del personal militar deberá hacerse de acuerdo a «los estándares internacionales» de manera que los gastos, que como se verá no serían menores, que el país realice queden comprendidos dentro de las políticas de reembolso que la ONU practica de manera provechosa para Uruguay.
La senadora explicó que «un blindado de 1970 (¡si los tanques hablaran!) puede tener un valor de 100 mil dólares. Un blindado con las mismas características que cumpla con los requerimientos estándar de la ONU es valorado en 600 mil dólares».
La señora Julia Pou explica luego en su exposición que hay deducciones a los reembolsos por el uso de equipamiento militar, agregando una información que, de confirmarse, mostraría aspectos negativos y sobre todo sumamente caros de las actividades castrenses en la ONU.
Dice en el texto presentado en el Senado que las deducciones de ONU se aplican si el material ha estado 24 horas fuera de servicio (por aquello de blindado parado no cobra reembolso) pero agregando un elemento sobre el cual el ministro de Defensa Nacional debería formular, cuando lo autoricen, las respuestas correspondientes: «Sabemos que en misiones (militares) anteriores material similar (a los blindados de 600 mil dólares) ha llegado a estar meses parado por falta de repuestos».
El conjunto de temas concisamente planteados abre interrogantes constituye una suerte de temario de cuestiones que sería oportuno y pertinente discutir. En la Comisión de Defensa del Senado o donde se estime conveniente.
Es obvio que las cuestiones que están planteadas y sobre todo las que se han venido materializando constituyen temas que merecen un examen cuidadoso.
La participación creciente de efectivos militares uruguayos en misiones de paz ¿es la voluntad política de los partidos y de la ciudadanía uruguaya?
Las propuestas que ahora se formulan ¿cómo se compatibilizan con las disponibilidades del erario y con la misión de las Fuerzas Armadas según lo establece la Constitución y la Ley?
¿Hay descuidos que acarrean pérdidas y despilfarro para el país? ¿Qué tienen para decir las autoridades responsables? *
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