Cuando el énfasis se pone en la movilización

En su edición de ayer domingo LA REPUBLICA publica una nota periodística en la que tres figuras importantes de la izquierda uruguaya –Reinaldo Gargano, Eduardo Bonomi y Marina Arismendi– expresan sus puntos de vista sobre la situación actual del país y convocan a medidas de movilización. En otra instancia de la misma edición también se pronuncia en ese sentido el dirigente de la influyente Departamental del Partido Comunista Ruben Abrines.

Las opiniones de estos dirigentes de la izquierda uruguaya importan no sólo por su significación electoral, bien amplia por cierto, sino por la gravitación que sus organizaciones políticas tienen en el conjunto del movimiento social organizado: tanto el Partido Socialista, como el Movimiento de Participación Popular, como el Partido Comunista tienen una fuerte incidencia en el movimiento sindical uruguayo, en la acción cooperativista, entre los jóvenes, y demás formas de organización que se va dando la sociedad uruguaya.

Las expresiones convergentes de los dirigentes entrevistados guardan coherencia con algunos temas a los que LA REPUBLICA ya se ha referido: el Plan de Emergencia propuesto por las fuerzas progresistas, el próximo congreso del Frente Amplio orientado a la «actualización ideológica» de las fuerzas del cambio y las resoluciones del Plenario Nacional del pasado 30 de junio impulsadas desde los plenarios departamentales del interior del país.

Significativamente los tres dirigentes ponen el énfasis en la necesidad de la movilización como el camino indicado para gestar instancias favorables a las iniciativas progresistas.

En los últimos meses, enfatizan, parecería que otras instancias (parlamentarias, de diálogo directo con el Poder Ejecutivo) revelan infranqueables dificultades para frenar la empecinada voluntad de la conducción blanqui-colorada de seguir adelante con el modelo neoliberal, que tan graves lesiones le viene imponiendo al entramado social.

Los dirigentes constatan que las estrategias privatizadoras y desreguladoras sustanciadas por el gobierno están generando una situación social nueva, con aristas sumamente preocupantes. Gargano jerarquiza la importancia del paro general de 24 horas resuelto por el PIT-CNT al que –según cree– debieran sumarse «los productores agropecuarios y sectores industriales desplazados por el modelo».

A estas instancias habría que agregar la movilización cívica que se viene impulsando para reunir las firmas necesarias para la derogación de los dos artículos del Presupuesto que abren camino para la privatización de Ancel.

La perspectiva de esta campaña, que hasta el momento se ha desenvuelto con lentitud, es de incrementar las acciones con esfuerzos de movilización conjugados de todas las fuerzas políticas y sociales que se hallan comprometidas con el esfuerzo por llevar el tema a un plebiscito.

El sustrato más profundo de este conjunto de medidas de movilización lo constituye una cierta visión de la democracia, una constatación de los desafíos que imponen las modalidades políticas inherentes al neoliberalismo y la necesidad de profundizar el conjunto de derechos y garantías que supone la democracia.

Presencia cívica de la gente movilizada, debate público y abierto de los grandes temas que preocupan a los uruguayos, estímulo a la expresión plural de los distintos puntos de vista: en suma caminos de ampliación y profundización de la democracia. *

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