10 PUNTOS

La situación general del país muestra marginalidad, desempleo descubierto y encubierto, bajos salarios.

Hay abundantes denuncias de ello pero pocos o casi ningún gesto, señal de solidaridad concreta convincente proveniente de aquellos que tienen la tarea de orientar y conducir el Estado.

El testimonio del intendente parece marcar lo que podría ser el comienzo de una estela, la apertura de un nuevo espacio de responsabilidad de notoria calidad. Es que el gobernante municipal de Durazno, don Carmelo Vidalín, se ha manifestado dispuesto a «realizar alguna suspensión en el cobro» de su sueldo, o a «volcar parte de éste para (sus) propios compañeros municipales».

Y ha agregado: «Lo voy a hacer con mucho gusto, porque es algo que tiene que predicarse con el ejemplo. Si no, es muy fácil pedirle a los demás y olvidarse de pedirse a sí mismo».

Patriótica decisión del intendente Vidalín; seguramente su solo aporte personal no tiene una incidencia de importancia material en las economías de los beneficiarios; aunque pueda tenerla en la medida que idéntica voluntad se contagie en el medio político que bien debiera tenerla.

Pero el real valor del gesto es la señal de renuncia que significa despojarse de haberes merecidos. Una multiplicidad de gestos similares daría la apariencia de un cielo más promisorio por sobre las testas ciudadanas. *

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