Lo viejo de lo nuevo

Carlos Bouzas

 

En un salón rebosante de público muy atento, el ministro de Economía informó, la semana pasada, del complemento de su plan para salir de la recesión económica, que comenzó con la devaluación de hace unos quince días.

Un capítulo importante de ese plan lo constituyó el anuncio referido a distintas desregulaciones que afectarán normas que hoy rigen en el campo de la jornada laboral, los descansos intermedios, la percepción de horas extra, el goce de la licencia anual, las restricciones en los horarios y días comerciales. En todos estos asuntos se parte de la base de que el trabajador ceda derechos que hoy están consagrados en leyes, con la esperanza de que las empresas puedan trabajar más y mejor y –si Dios quiere y la Virgen, decía mi madre– no clausuren sus actividades y capaz que hasta tomen más personal.

Vale la pena recordar que estos nuevos anuncios que ha realizado el señor ministro estuvieron hace cinco años en la agenda de discusión tripartita entre las organizaciones empresariales, los sindicatos y el Ministerio de Trabajo. Vale la pena no olvidar que las medidas anunciadas –que suponen concesiones desde los trabajadores, solamente– integraban un paquete en el que aparecían con igual destaque, el impulso de la negociación salarial y el reconocimiento del fuero sindical.

Sin embargo, los anuncios de la semana pasada podaron la contrapartida que hacía interesante la discusión desde el punto de vista de los trabajadores.

No puede resultar extraño entonces, tanto el rechazo que ha provocado en los portavoces del movimiento sindical, como el descreimiento de su concreción, de parte de los voceros empresariales.

La propuesta que hace hoy el ministro de Economía ignora y no retoma la vieja discusión a partir del punto en que había quedado –y en la que se había llegado a importantes coincidencias entre las partes– sino que opta por atropellar y chau.

Muchos de nosotros sabemos que en el campo laboral, algunas, o todas las cosas que se propone hacer el señor ministro se están aplicando en algunas empresas. Sabemos que para llegar a la implementación de las mismas han existido dos métodos: en aquellas empresas donde hay organización sindical, los acuerdos han tenido contrapartidas y se aplican ordenadamente sin violentar las leyes. Mientras que donde no la hay, se llevan a cabo a lo bestia.

Por la forma en que fue anunciado, parece ser que el señorministro se afilia al método dos. Y eso, que es cuestionable desde el punto de vista de la convivencia democrática, lo es también desde el punto de vista político, porque provocará enfrentamientos en el seno de la sociedad, innecesariamente. *

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