La miga del Plan de Emergencia
Cuál es la sustancia del Plan de Emergencia anunciado por las autoridades del Frente Amplio-Encuentro Progresista?
¿Cuál el meollo o la esencia de esta iniciativa de las fuerzas de la oposición?
No es, evidentemente, la existencia de una gavilla de papeles que recorrerán, recibiendo desaires, la sinuosa derrota de las comisiones parlamentarias. Tampoco es un paquete con sugerencias que se le entregan al señor Presidente de la República con el destino de olvido asignado a iniciativas anteriores.
La clave, para nosotros, está en otro aspecto de la cuestión: la propuesta progresista permite entender una parte considerable de lo que está pasando en el país.
El recorrido de los distintos pasos que se proponen en materia de políticas económicas permite comprender de manera clara y transparente un hecho esencial: cuando cierran las fábricas y los comercios, cuando no hay obras en construcción donde conseguir empleo, cuando la vivienda se malogra, escasea y expulsa, nada de eso está originado en la divina providencia, nada es el resultado «del destino» o de la mala suerte.
No. La falta de empleo, el deterioro del país productivo no es un hecho inevitable, es el resultado de la aplicación de determinadas políticas, de algunas normas contenidas en el Presupuesto, o en las leyes y decretos que regulan el crédito o en las decisiones de poner topes al gasto en obras públicas y todo lo demás.
La clave del documento progresista está en que es capaz de producir un salto en la comprensión de lo que, en la vida cotidiana, aparece como oscuro o caprichoso.
Las medidas propuestas por la oposición progresista devuelven el curso de las decisiones fundamentales en la vida del país a la realidad, al transcurrir ciudadano. Esa es su gran virtud.
Son medidas que se pueden lograr con la acción política, con la instalación de un debate amplio, que incluya a todos los sectores socio-económicos.
¿No sería extremadamente esclarecedor lograr que los miembros del equipo económico defendieran las razones por las cuales creen que es bueno para el país mantener las tasas de interés altas, cortar las obras públicas, poner topes a la construcción de viviendas, debilitar o inmovilizar al sector bancario oficial e impedirle que actúe como banca de fomento?
El documento que perfila el Plan de Emergencia demuestra que las medidas de reactivación del país productivo son posibles, son alcanzables a partir de decisiones razonables, asumidas con responsabilidad y con preocupación por el destino de la gente y el porvenir del país.
El aporte progresista pone en claro que no es la fatalidad lo que empantana a la economía sino el resultado de una determinada voluntad política que no pone el acento en las consecuencias sociales de las decisiones económicas, que subestima la gravedad del problema de la desocupación o del deterioro de la vivienda, para tomar sólo dos aspectos de una realidad que el Plan de Emergencia aborda especialmente.
En la medida en que muestra una línea de comprensión y traza una perspectiva de soluciones posibles, el documento es un instrumento de movilización cívica de la mayor importancia.
El destinatario, en última instancia, de este conjunto de análisis y propuestas, no son los pletóricos armarios del Edificio Libertad ni los polvorientos anaqueles del Palacio Legislativo sino el protagonista esencial de la vida democrática: la gente, los trabajadores, los empresarios, los estudiantes; como se decía antes, «las masas».
Es ahí donde importa que esto se conozca, que estas ideas se hagan carne. Para la democracia es decisivo que todo el mundo comprenda que las cosas pueden cambiar y pueden cambiar porque así lo determina la voluntad de la mayoría. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad