Liberación de la mujer: mito y realidad
Cuando a última hora de la noche, una vez armadas las páginas editoriales, los periodistas encargados de la sección deben abocarse a la elección de La Cifra, La Pareja y La Frase del día, la tarea suele convertirse en una pesadillesca búsqueda frenética del personaje femenino. La cifra, la frase y el hombre del día surgen sin demasiadas complicaciones, pero cuando se trata no ya de elegir a una mujer entre varias, sino de encontrar por lo menos una representante del sexo femenino de quien se diga algo o que haya hecho algo «trascendente», empiezan los dolores de cabeza.
Esta anécdota propia, que no es sino un dato de la realidad, es reveladora de una situación social que desmiente en los hechos lo que estipula una legislación que, en muchos aspectos, es pionera en la región. La verdad es que en Uruguay, en el último año del segundo milenio, son muy pocas las mujeres que «merecen prensa», como no sean las vedettes del carnaval o las reinas de belleza. También son muy pocas las que acceden a decidir quiénes merecen prensa…
Es un problema sólidamente incrustado en la mentalidad media de la sociedad y que responde a la jerarquización de determinados valores y pautas de conducta heredadas de la antigüedad judeo-cristiana.
No hay que olvidar que hubo que aguardar varios siglos (en plena Edad Media) para que un Concilio de la Iglesia Católica resolviera que la mujer tenía también un alma…
Estos antecedentes explican que haya sido menester la intervención de organismos internacionales en este caso la Unesco para llamar la atención de la población mundial sobre la pervivencia de una discriminación inconcebible en un mundo que ha avanzado tanto en otros aspectos. Y conste que la iniciativa de que el 8 de marzo los medios fueran dirigidos por mujeres asumida en Uruguay solamente por LA REPUBLICA tiene un alto componente simbólico: una golondrina (o día) no hace verano (ni equidad real).
Las mujeres (y no la diversidad de ellas) son visibles sólo en piezas publicitarias. En otras actividades, casi no existen, léase protagonismo político, por ejemplo. Basta ver el escasísimo porcentaje de mujeres en órganos de dirección partidaria o en cargos electivos (ni qué hablar del nuevo gabinete ministerial en el que la presencia femenina se cuenta en el cero por ciento).
Parecería que la sociedad acepta, condescendiente, que haya médicas, abogadas, contadoras, etcétera. Pero no tolera (todavía) a mujeres en cargos de dirección o en puestos relevantes. Por otro lado, si la actividad política se asemeja a un coto exclusivo de hombres, los grandes medios amigos del poder se cuidan muy bien de no salirse del libreto, y los espacios dedicados a mujeres se limitan a frivolidades más o menos consensuadas.
También cuesta creer que las «amas de casa» se vean obligadas a hacer una huelga doméstica como forma de recordar a la desmemoriada sociedad que ellas, aunque no integren formalmente el mercado laboral, desarrollan jornadas agotadoras sin remuneración alguna. Y encima su trabajo no es valorizado ni reconocido en las cuentas de la economía nacional.
En este contexto, ¿cuál es la respuesta gubernamental? La administración recién estrenada ya ha anunciado la severa política de austeridad que se propone implementar. Las tijeras de don Jorge están siendo cuidadosamente afiladas para proceder al recorte de gastos, lo que implicará que el hilo se corte por lo más delgado: las políticas sociales.
Es así que tendremos menos recursos para infinidad de servicios que presta el Estado, entre ellos, guarderías, comedores, soluciones habitacionales para los más pobres, entre ellos las mujeres jefas de hogar, servicios de salud adecuados y accesibles, establecimientos educativos con horario amplio, etcétera.
Nada menos que algunos «botones» de muestra de lo mucho que padecerá la mujer trabajadora, principal demandante de estas prestaciones, para aliviar sus abrumadoras responsabilidades
¿Cuántos ocho de marzo más serán necesarios para que no nos veamos obligados a recordar estas cosas?
Compartí tu opinión con toda la comunidad