Chávez

Si se hubiese quedado un día más, haciendo declaraciones, el presidente venezolano se «robaba» la trasmisión de mando uruguaya. Ya lo hemos dicho, que en la misma, todo estaba dentro de lo previsto. Tanto lo expuesto del Presidente saliente, don Julio María como don Jorge que entraba. Justamente, lo distinto, lo gratamente diferente, vino de afuera con Chávez. De los visitantes, fue sin duda el más entrevistado. En todos los reportajes se «olfateaba» de lejos un «tufillo» capcioso en las interrogantes planteadas, que Chávez respondió con soltura y contundencia propia del que sabe y está seguro de lo que dice como principal protagonista.

Hace tiempo que lo veníamos observando, pero las distancias y la gran prensa internacional y ni que mencionar la interna que había empezado a ensañarse con él, nos tenían en algunos aspectos despistados. Y fue justamente allí donde empezó a disipar dudas al demostrar que esa gran prensa (las «de mayor tiraje»), representantes de las peores oligarquías vernáculas, solidarias entre ellas, en manos de grandes familias dueñas directas, o con claras influencias indirectas económicas sobre los medios de difusión, falseaban noticias y hasta mentían, como fue el caso de determinadas declaraciones de Chávez en Madrid, sobre las cuales hubo un desmentido explícito del presidente contra el rotativo caraqueño «El Mundo».

Hay algo que bueno es aclarar y es que por rara coincidencia pasa en muchos países incluyendo el nuestro. Me refiero a esa oligarquía, de aristócratas familias, cuyos apellidos e influencias cuidadosamente protegidas se repiten durante décadas y centurias, no pueden admitir que un «pata en el suelo» como se le llama en Venezuela popularemente a los ciudadanos más modestos, particularmente los mestizos, puedan llegar a dominar los partidos políticos y por ende el poder. Por estos lares, sucede algo similar por no decir muy parecido.

Los intereses, negociados y corrupción de la clase política y la oligarquía, amparada la mayor de las veces por el imperio del Norte, en la república hermana llegó a niveles siderales.

Un país tremendamente rico, productor de petróleo de primera línea, tiene el 80 % de su población por debajo de los índices de pobreza. La estructura política entregada al fraude y enriquecimiento ilícito a costa del Estado, que es en definitiva el pueblo, había perdido el decoro más mínimo en sus desfasajes. Un presidente, Andrés Pérez, fue detenido y procesado por malversación de fondos públicos. Algo que se está haciendo común en América Latina. Todas esas estructuras políticas (Parlamento, etc.) fue depuesto democráticamente por la Asamblea Constituyente que también cesó a más de 200 jueces corruptos, creando otro Poder Judicial íntegro y justo como debe ser.

En los últimos comicios el gobierno obtuvo el 71% del voto ciudadano que termina por hacer inobjetables las razones de Chávez. Pero lo más novedoso, original e interesante, es que después del primer año de gobierno, por disposición de la nueva Constitución, se someterá a relegitimación todos los cargos del Estado. El 28 de mayo el pueblo será convocado para elegir presidente, gobernadores de Estado, alcaldes y una nueva Asamblea Nacional unicameral. Mayor garantía democrática, imposible. Todo esto conseguido en un escaso año, sin tirar un tiro y sin cerrar ningún órgano de prensa que por añadidura a mentido a «destajo». Vale señalar en esa faz renovadora y moralizadora, Chávez redimensiona a las Fuerzas Armadas. No se quiere soldados para apalear estudiantes o trabajadores, o proteger políticos corruptos, sino unas Fuerzas Aramadas integradas al pueblo, protagónicas, ayudando en la enseñanza de los jóvenes y niños, planes sociales y viales, vigilantes de la moral pública, etc. O sea, no represivas sino constructivas.

En lo internacional, sin desperdicio. Por lo pronto en el tema de la droga, opina que son los yankis, cuyo mercado es el principal consumidor, el que debe tomar medidas internas para evitar su comercialización, dentro de sus fronteras.

No tomar como excusa la droga para intervenir y meterse en la vida política y económica de otras naciones americanas. Prohibió el sobrevuelo del espacio aéreo venezolano por la fuerza aérea norteamericana. Y por si fuera poco, al margen de las diferencias que se puedan tener o no con la Cuba fidelista, se opone al criminal bloqueo que EEUU le hace a la isla.

Cuba no amenaza a nadie, ni es peligro para ninguna nación americana. Menos aún para los yanquis desde el fin de la Guerra Fría. En buen romance, nada justifica, más allá de una voracidad cruel imperial de este bloqueo inhumano. De allí su visita a la isla tratando de integrarla al contexto latinoamericano.

Pero Chávez va más allá de las predicciones revolucionarias. Se hará en la brevedad en Caracas una reunión de la OPEP (productores petroleros). Entre los invitados estará, así se espera, Saddam Hussein. El mismo que vio criminalmente bombardeada su capital Bagdad, ciudad abierta, sin ningún interés militar, por misiles de largo alcance y donde se masacró hospitales, escuelas, hospicios, etc., por la mera sospecha yanki, que allí se fabricaban «bichitos bacteriológicos» que nunca se encontraron y que según parece, eso nos cuenta «la gran prensa», Saddam los criaba en sus ratos libres como hobby, con la sana intención de «acabar» con el mundo occidental y cristiano. Después de la no menos criminal guerra «tormenta del desierto», festejada con profusidad por el cipayismo internacional y por supuesto también el nuestro, que se sentían «rescatados» de tan purulentos males, soportó que lo revisaran hasta debajo de su cama buscado las mentadas bacterias. Que sepamos, jamás se le encontró ni una miserable polilla. O sea, gracias a Chávez, vamos a tener probablemente de primera mano, la versión de Saddam en Venezuela. Sentiremos la «otra» campana por primera vez. La «gran prensa» jamás publicó nada al respecto. No olvidar tampoco, que Chávez puede buscar muy probablemente integrar un block petrolero buscando independizarse del imperio del Norte.

Todo esto englobado en un plan bolivariano de unidad con las otras patrias americanas, tratando de ir en un futuro a formar un block poderoso comercial que pueda enfrentar equitativamente con el resto del mundo.

Acalara, prudente y justo, «respetando las soberanías respectivas de cada una». En definitiva, todo un nacionalista «pinta» este presidente. No sólo está recuperando la economía de Venezuela, sino que tiene como mérito, terminar con toda la corrupción de una clase política que asoló Venezuela. Lo apoya el 80 % de la población que vio durante más de 20 años dividirse cíclicamente (Pacto de Punto Fijo, así se llamó), el poder con todos sus representantes, inclusive el presidente de la República, entre dos partidos, el Copei y la Acción Democrática. Uno socialcristiano y el otro socialdemócrata. En los hechos, hace 20 años que decían lo mismo. Se mimetizaron y terminaron «Â¡por fin juntos!».

¡Qué coincidencia! ¿No podrá aparecer otro Chávez por estos pagos del sxur?

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