Oxford o bien Paso de los Toros

esde la perspectiva de una cultura de colonizados, muchas veces miramos a Europa –continente bárbaro– como una especie de modelo en todos los planos. Y nos confudimos porque idealizamos un mundo cuya historia y sus valores son terribles infamias, racismo y otras aberraciones.

Cuando decimos Europa incluímos a la denominación de los gringos ladrones que siguen siendo parte de aquel continente: la parte más feroz, más inculta y ordinaria, la más sórdida de todo él, inscrita en una única tradición europeizante, donde lo indiano, lo americano, lo autóctono, está ausente.

En los habituales errores de perspectiva lo extranjero puede parecernos más importante, más trascendente.

¿Nos preguntamos acaso, qué quiere decir Oxford, por ejemplo? No podemos quitar la orla idealizante que ese nombre conlleva como lugar de saber, cultura y pensamiento, todo ello valioso en muchos aspectos indudablemente.

Pero a la vez no dejemos de pensar en lo que la palabra Oxford significa. Que no es ni más ni menos que «vado del buey» o «vado de los bueyes». Véase que ox=buey y ford=vado o paso. Dejemos de lado la doble diferencia entre toros y bueyes y simplifiquemos viendo cómo Oxford se equivale con Paso de los Toros.

En cuanto al gentilicio de Oxford, oxoniano, se equivaldría con el gentilicio de Paso de los Toros, es decir isabelino, aunque también haya quien reivindique denominaciones tales como pasotoruno, pasotorense, y otras.

En resumen, el nombre Paso de los Toros es el mismo que el nombre Oxford, pero sin su aureola cultoide.

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