Más desocupados con el cierre de Sudamtex
Por fas o por nefas», como le gustaba decir al Presidente, los establecimientos industriales en el país siguen transitando su incontenible marcha hacia el derrumbe. El que ahora afecta al departamento de Colonia no por previsible tiene un hondo impacto negativo en el ya maltratado departamento.
El tema importa por los efectos tremendos que sobre la población activa de Colonia tiene la pérdida de casi 600 puestos de trabajo industrial.
Si nos atenemos a las primeras expresiones de los dirigentes de los trabajadores, la responsabilidad principal de este desenlace negativo la tienen los directivos de la fábrica, unos empresarios de nacionalidad venezolana que intentaban, infructuosamente, unir Sudamtex con la empresa argentina TYNA, ligada financieramente a LAPA, la fuertemente endeudada compañía de aviación del vecino país.
Todo parece indicar que la responsabilidad directa en la instancia presente no la tiene el gobierno nacional ni obviamente el departamental, en manos del nacionalista Carlos Moreira.
La reflexión no obstante importa en la medida que salir al cruce del enorme problema social que se crea en Colonia implica romper con las «ortopedias» mentales de las concepciones neoliberales en boga: ante la emergencia, medidas de emergencia. A cargo de la Corporación Nacional para el Desarrollo o del organismo que se estime conveniente.
Lo único que no se puede hacer es lo que, en estos días, ha recomendado un osado opinador de las derechas sin antifaz: dejar a la industria y a los trabajadores librados a la libre determinación del mercado, confiar que, a la corta o a la larga, serán reabsorbidos por el aparato productivo.
Como se ha señalado de parte de fuentes políticas y de gobierno del departamento, la planta de la firma Sudamtex en la ciudad de Colonia es un patrimonio valioso no sólo por la excepcional ubicación geográfica de los predios sino por la calidad y modernización de la tecnología aplicada.
No se trata, en modo alguno, de un parque industrial obsoleto ni incapaz de producir el textil en buenas condiciones sino todo lo contrario.
Las consideraciones económicas son esenciales, pero los aspectos sociales del cierre de SUDAMTEX hay que asumirlos con sentido de la responsabilidad: Colonia es un Departamento con un desarrollo económico y social considerable, con un desarrollo importante de los niveles de educación y calificación laboral y de diversificación productiva. Es, en ese sentido, una zona del país de excepcional importancia. Por el número de sus habitantes, por la riqueza de su agropecuaria y su industria, por la realidad actual y el potencial turístico que posee.
Pero esos atributos geográficos y económicos han tenido, como oscura contrapartida, los efectos de la propagación de la aftosa que golpea frontalmente la ganadería de la región. El impacto sobre el medio rural y sobre la industria frigorífica es un hecho manifiesto aunque todavía no se han expresado a la luz pública todas las consecuencias que sobre la población coloniense tendrán estas calamidades.
La sensata preocupación que el cierre de Sudamtex ha suscitado en la Junta Departamental de Colonia, en la Intendencia, en los gremios y las fuerzas vivas, tendría que encontrar eco y comprensión en las autoridades nacionales.
Si el desmantelamiento fabril sigue con su inhumana lógica neoliberal, el entretejido social seguirá siendo lacerado y la primera víctima será la familia trabajadora coloniense. Toda la experiencia socio-económica del país y de Latinoamérica muestra que lo que se destruye a partir del cierre de una fábrica es frecuentemente imposible de reconstruir. Junto al flagelo de la desocupación, de la mano de él, vienen la inseguridad, los problemas sociales, el desorden familiar, el delito.
El país está a tiempo de contribuir a salvar una fuente de trabajo como Sudamtex, tan importante en Colonia; lo que es decir una fuente estabilidad familiar y social imprescindible para vivir en paz en aquel departamento.
Compartí tu opinión con toda la comunidad