Las amenazadas democracias latinoamericanas

«¿Cuánta pobreza tolera la democracia?»

Pierre Schori, diplomático sueco.

«Corruptos hay en todos lados, el problema es que

en nuestros países están impunes».

Eduardo Ulibarri Bilbao, director de La Nación de Costa Rica

 

La semana pasada el matutino madrileño El País cumplió 25 años de vida. En ese marco convocó a la realización de una serie de debates incluyendo una mesa redonda sobre «Democracia y Nueva Agenda latinoamericana» en la que participaron varios escritores, periodistas y políticos de nuestro continente.

La instancia, de la que ahora el diario español viene dando cuenta en distintos artículos, tiene interés, más que para suscribir o disentir con tal o cual opinión, para tener una idea panorámica de cómo se están viendo nuestras realidades desde otros observatorios latinoamericanos.

En otra de las instancias de intercambio presidida por lord Dahrendof y en la que participaron Felipe González y Jorge Castañeda, el actual canciller mexicano, se abordó la interesante cuestión de la profundización de la democracia. Otro ámbito de debates reunió al historiador británico Hugh Thomas con el español Javier Solanas y Dominique Noise.

Una reseña del escritor mexicano Carlos Fuentes permite tener una idea bastante precisa de los temas abordados en su mesa redonda, presidida por alguien bastante conocido por los uruguayos, el señor Julio María Sanguinetti.

Carlos Fuentes empieza por anotar: «Si un pueblo tiene derecho a su futuro, según Michelet, también tiene derecho a su pasado. Y en la América Española, el pasado está vivo, a veces como advertencia dolorosa, a veces como promesa perseverante, siempre como registro de una cultura».

Para Carlos Fuentes, «la democracia latinoamericana está en peligro. Persisten la anormalidad de la injusticia y de la pobreza».

Después de reseñar la caída del ingreso per cápita en nuestra región, Fuentes la emprende contra lo que considera uno de los principales problemas de nuestras democracias: las gigantescas desigualdades sociales.

En ese mismo sentido se había manifestado Carlos Chamorro, periodista nicaragüense, «la región con más inequidad del mundo», y el secretario de redacción de Clarín de Buenos Aires, Roberto Guareschi: «Cuando el hambre hace que los pobres de toda pobreza compitan con el servicio de recolección de basuras para adelantarse y sacar lo que puedan, las expectativas se agrandan y se vuelven más urgentes. No nos queda más remedio que exigirle más a la democracia: es lo mejor que tenemos para cambiar la realidad. Decir que no hay que pedirle demasiado a la democracia es como decir que a la vida no hay que pedirle demasiado».

Un aspecto interesante de las reflexiones refiere a una visión crítica sobre el gasto público. Oscar Arias dijo que un avión de combate para una fuerza aérea latinoamericana cuesta tanto como 80 millones de textos escolares y un tanque de guerra equivale a siete millones de vacunas infantiles.

Federico Mayor a su vez anota que tan sólo un 1% de rebaja de los gastos militares bastaría para dar escuela a todos los niños del mundo el año que viene.

A modo de conclusión vale la pena transcribir las consideraciones de Carlos Fuentes al terminar su artículo: «En América Latina corremos un riesgo. Si las instituciones democráticas no producen pronto resultados económicos y sociales para la mejoría de las mayorías, para superar el abismo entre pobres y ricos y estrechar los espacios entre la modernidad y la tradición, podemos temer un regreso a nuestra más vieja y arraigada tradición, que es el autoritarismo».

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