Después de la aftosa, los puentes

Marcelo Jorge Filomeno*

 

En la página 6 de su edición del día de hoy, miércoles 9, LA REPUBLICA inserta una breve nota de su corresponsal en Colonia del Sacramento, informando sobre la constitución de una comisión de apoyo a la construcción del puente Colonia-Buenos Aires. Se trataría naturalmente de una comisión emanada de la sociedad, ya que la comisión oficial existe, como es sabido, desde el año 1985, creada por decreto del Poder Ejecutivo. Como presentación, el presidente de ese denominado «grupo de trabajo» –como lo define el corresponsal– explicó que «la grave situación que enfrenta nuestro país, y en particular el departamento de Colonia, hace imprescindible la búsqueda de nuevas fuentes laborales». Agregando: «En ese sentido, entendemos que una solución importante será esta obra de la que se viene hablando desde hace tantos años», finalizando con que «el puente Colonia-Buenos Aires va a generar unos diez mil puestos de trabajo, de los cuales la mitad serán para uruguayos, en forma directa o indirecta».

Las expresiones del presidente de la novel comisión concuerdan casi textualmente con una nota que escribimos hace algunos meses –cuando no se soñaba con la aftosa– en el sentido de mirar hacia la obra pública como alternativa al drama de la desocupación. En el caso de nuestro departamento, Soriano –al igual que Colonia– con las posibilidades que ofrece el proyecto de unión física con Argentina, a través de un enlace vial que, atravesando el río Uruguay, bajo la forma de puente o túnel, una la región suroeste de nuestro país con el litoral argentino. La cabecera del puente, o el ingreso al túnel, se ubicaría, del lado uruguayo, en la denominada Punta Chaparro, en el departamento de Soriano, pegado a la playa de La Agraciada, «donde nació la patria», en el límite con el departamento de Colonia, y del lado argentino, en la denominada Punta Carbón, provincia de Entre Ríos, desde donde partiría una ruta que iría a entroncar con el complejo Zárate-Brazo Largo. Existe ya un proyecto presentado ante el Ministerio de Transporte y Obras Públicas de nuestro país y su homónimo de la República Argentina, para la concesión de obra pública por iniciativa privada, mecanismo previsto en las legislaciones de los dos países involucrados y al cual están apelando verbalmente, cada vez con más frecuencia, los denominados «actores» políticos y sociales, en la búsqueda de salidas a la tremenda crisis depresiva. Existe también una Comisión pro Desarrollo del Suroeste Uruguayo, integrado por ciudadanos de los departamentos de Soriano y Colonia, que apoya el proyecto presentado y todos los que se puedan presentar. Nuestra comisión nació al calor de la demanda popular por la obra, por ello sus actividades son conocidas y apoyadas en la región. Lo contrario, precisamente, de lo sucedido con Colonia-Buenos Aires, que ha sufrido durante quince años el rechazo de la mayoría de la sociedad coloniense. Parecería que un proyecto de ese tipo no se puede llevar adelante sin el apoyo de la sociedad. Quizás ahora, constatado ello, nace esta comisión de la cual informa el corresponsal de LA REPUBLICA.

Como no es nuestra intención plantear controversias y/u oposiciones, apoyamos los dichos del presidente de la nueva comisión coloniense, coincidiendo con sus argumentos, que habíamos expuesto antes del problema de la aftosa, involucrando a los dos departamentos, muy interrelacionados en todos los órdenes. Con el agregado en el caso del enlace vial que proponemos, de que su presupuesto es diez veces inferior al de Colonia-Buenos Aires, lo cual implica que es más probable encontrar los inversionistas y se puede iniciar la obra rápidamente, generando puestos de trabajo en la construcción y abatiendo el índice de desocupación en Soriano, al tope en el país, y también el de Colonia. Como dato adicional –ligado con la aftosa y los precios de las haciendas– los excelentes ganados en Soriano y Colonia podrían ser colocados en el mercado de Liniers, adonde llegarían casi caminando por el enlace vial Punta Chaparro-Zárate Brazo Largo…

Todo ello, más allá de que las dos obras son esenciales al proyecto mercosuriano, necesariamente redivivo después de la aftosa.

* Convencional del EP-FA. Delegado al Plenario Nacional por Soriano

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