De la laicidad y otros valores… morales

León Lev*

 

Está instalado en los medios de comunicación un debate presuntamente sobre la laicidad de la Enseñanza Pública, aunque subyacente está el tema de la DISTRIBUCIÓN DE LOS FONDOS PRESUPUESTALES para la Enseñanza.

Es notorio que desde las usinas ideológicas y medios de difusión conservadores se busca fogonear este asunto, de manera de opacar la gravedad de la crisis social y cómo impacta sobre los estratos más pobres de la sociedad.

Es cierto que el puntapié público lo dio el Presidente de la República, pero quien lo tomó con entusiasmo digno de mejor causa ha sido el ministro de Educación y Cultura.

Obvio que la Iglesia Católica se ha embanderado con esta iniciativa de enseñar religión en la Enseñanza Pública, pero ha tenido mucha más difusión en este asunto que en su justa definición sobre la realidad social y su profunda crítica al neoliberalismo, como mecanismo perverso que genera procesos acumulativos de inclusión-exclusión.

Con el pretexto de una carta de una consejera del Codicen el señor ministro de Educación buscó llevar el tema a la Comisión Coordinadora de la Enseñanza, y recibió una lección de los educadores de donde salió muy mal parado.

En especial cuando quiso repartir algunas hojitas con textos del Padre de la Escuela Pública JOSE PEDRO VARELA, para avalar su tesis de educación religiosa en los centros de enseñanza pública.

El rechazo fue contundente, de quienes no necesitan extractos porque tienen el libro entero sobre LA EDUCACIÓN DEL PUEBLO. ¡Qué triste sería que quienes dirigen la Enseñanza Pública tuvieran que recibir unos repartidos sintéticos para enterarse del pensamiento vareliano!

En apariencia el debate se instala como una forma de educar en valores a los educandos, dada la crisis de valores que expresarían las nuevas generaciones.

Quienes tienen la primera palabra en este tema son precisamente los educadores y no los políticos. Lo peor que nos puede pasar es partidizar esta cuestión en lugar de ubicarla dentro de los parámetros de la educación.

Aquí no se trata de levantar pasiones sino de ubicar razones.

Por tanto corresponde efectuar el análisis con ponderación y responsabilidad, sabiendo que la Enseñanza Pública, en sus varias ramas, han sido y son un puntal de la democracia uruguaya.

¡Y cómo sufrió la Educación y cuánto daño se le ocasionó durante la trágica década dictatorial, cuando la pezuña fascista holló las aulas, censuró y persiguió a miles de maestros y docentes para educar en los valores del régimen¡

La enseñanza laica, obligatoria y gratuita, es promotora de una ciudadanía democrática.

Enseña que los que se sentaron juntos en un mismo banco de escuela no se olvidarán a lo largo de su vida de esa experiencia democrática.

Pero desde hace un tiempo se viene impulsando una campaña por destinar parte de los recursos públicos a la Enseñanza privada. En un momento en que se agudizan las dificultades económicas y la enseñanza pública las siente a todos los niveles, el intento de redistribuir los recursos, es una forma de ataque a la enseñanza pública.

Se nos quiere importar la experiencia chilena, creada al amparo de la dictadura pinochetista o la de la enseñanza norteamericana en que cada niño tiene un crédito presupuestal, que puede ser aplicado a cualquier destino. O sea, tanto para la enseñanza pública como privada o si se traslada de centro de estudios, el crédito presupuestal o VAUCHER, emigra a su nuevo destino.

Ello conlleva una gran inestabilidad laboral y una injusticia social.

Precisamente no se trata de buscar la eficiencia del mercado, que acentúa la injusticia hacia los sectores más desvalidos de la sociedad sino aplicar la eficiencia de la justicia. El objetivo es fortalecer la atención hacia las zonas carenciadas para paliar la asimetría social y sus efectos sobre el nivel cultural y educativo de los futuros ciudadanos.

El sistema de bonos presupuestales nos puede derivar a escuelas ricas en las zonas de buenos ingresos y escuelas pobres en las zonas marginales.

Aquí también quiero introducir una información que se me ha hecho llegar y que sería bueno recibir la aclaración correspondiente. Colegios privados habrían solicitado al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ayuda económica. Las autoridades del BID habrían manifestado que mientras el Estado uruguayo mantuviera las actuales definiciones sobre la Educación, la ayuda internacional se canalizaría por la vía tradicional al sector público.

Dicho de otra manera, si se cambian las definiciones estratégicas de la Educación los fondos que recibe Uruguay se distribuirían entre Enseñanza Pública y Enseñanza Privada.

¡Pavada de diferencia¡

En un momento en que los recursos dedicados a la Enseñanza Pública, laica y gratuita, son escasos, todo proyecto que la debilite es profundamente negativo.

Por tanto no es tan pura la discusión que se ha abierto, y más allá de intenciones diferenciadas, algunas basadas en valores espirituales, se trata también de la distribución de los valores materiales.

El empuje de ciertos sectores económicos, políticos y religiosos, no debe ser facilitado por discusiones abstractas, sino ubicando los puntos sobre las íes sobre reales intenciones del debate abierto.

Para fortalecer la democracia y los valores de la Educación Pública, sin agravios para otros sectores educativos que nos merecen respeto, pero cada uno en su ámbito respectivo.

* Alianza Progresista

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