Los virus se globalizan

La aftosa y el mensaje del Coto Píriz

Ramón Legnani*

 

El análisis histórico moderno de la expansión de los pueblos europeos a partir de los Siglos XV y XVI destacó la importancia de los factores biológicos en esa expansión.

Alfred Crosby, de la Universidad de Texas, USA, basado en una acumulación impresionante de trabajos de investigación (El Imperialismo Ecológico, Edit. Crítica 1986) plantea la tesis de que lo que ocurrió a partir del Siglo XV fue la expansión de un ecosistema más que una conquista política o armada. Entre los factores biológicos a destacar están los virus. Por las altas tasas de mortalidad entre los aborígenes americanos se destacan: viruela, sarampión, gripe, etc., y entre las producidas por bacterias, la tuberculosis. Ellos diezmaron a los americanos desde la llegada de los europeos.

Un soldado invasor portador de viruela generalizó una epidemia entre los aztecas y algo similar ocurrió en Perú en donde la enfermedad precedió al ejército y mató incluso al Inca y al sucesor elegido. Ello hace que se sostenga que los «milagrosos» triunfos de Cortés y Pizarro mucho deben a la viruela. Las guerras, las crisis económicas y el turismo, fueron los grandes motivadores del desplazamiento de importantes sectores de población humana en los últimos 150 años. Acompañaron esos desplazamientos las enfermedades causadas por gérmenes que tomaron posesión global del planeta, siendo su paradigma el sida.

La situación actual hace que nos refiramos a la aftosa; y más que nada a algunas citas históricas, que pueden aportar una visión panorámica del tema.

Federico Salveraglio, en su Tratado de Higiene y Medicina Preventiva (1951), se refiere al «triunfo sanitario» de Estados Unidos al estar libre de aftosa. Y agrega: «sin embargo, en 1924 se produjo una epizootia en una de las ciudades de la costa del Pacífico. Un estudio epidemiológico mostró que el virus fue introducido en una partida de pulpa vacunal que fue solicitada al Japón para preparar vacuna antivariólica». Se trata de un virus altamente difusible.

La FAO –en una conferencia de prensa (Bruselas, 17/02/1998)– advirtió que «Europa corre un riesgo cada vez mayor de propagación de epidemias devastadoras entre los animales» y lo atribuyó al «transporte de animales a lo largo de grandes distancias», «y a la concentración de grandes cantidades de animales en ciertas zonas».

El comunicado de la FAO destaca que la epidemia de aftosa («contagiosa enfermedad que ataca al ganado, a otros rumiantes y a los cerdos») en Yugoeslavia, en 1996, se pudo contener por una combinación de destrucción de los animales enfermos con vacunación.

Recomienda la FAO al final de su comunicado sobre la aftosa de febrero de 1998: «La liberalización del comercio debe estar acompañada de una mejor certificación e identificación y control sanitario del ganado», «disponer de planes de contingencia para responder de inmediato a cualquier brote que se presentara». Y advierte el incremento del riesgo porque «dos factores están destruyendo la coherencia institucional» de muchos servicios sanitarios europeos: «la tendencia a reducir las dimensiones del sector público y la fragmentación de servicios debido a la delegación de poderes del ámbito nacional al regional».

Posteriormente, con fecha 8 de abril de 1998, la FAO, luego de analizar las epidemias de aftosa en Irán, Turquía y en Europa desde 1950 hasta el presente, sus características, modalidades de ingreso de los virus y sus variedades serológicas, insiste en la necesidad de tener preparadas vacunas para todos los tipos de virus aftósicos conocidos, ya que se ha visto avanzar las epidemias en zonas vacunadas cuando es causada por otras variedades que las de las vacunas.

Un comunicado de Panaftosa-OPS del 9 de noviembre de 2000, señala que la Organización Panamericana de la Salud «está impulsando una serie de acciones inmediatas para enfrentar una situación de emergencia en Salud Animal, a causa de la reaparición de fiebre aftosa en algunos países de Sudamérica».

Y concluyamos con una cita de estos días: Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique de abril de 2001 expresa: «La fulgurante expansión de la epizootia de fiebre aftosa, que todavía no alcanzó su pico paroxístico pero ya aparece ‘fuera de control’, se debe a una voluntad de rentabilidad que ha llevado a los operadores a economizar en seguridad para incrementar sus márgenes de beneficio».

«El Coto Píriz», sieteoficios, experto en técnicas de supervivencia, cazador preferente en los montes del Santa Lucía desde Paso Pache hasta San Ramón, llegó agitado a casa de familiares a mediados de abril y me dejó el mensaje: «Avísenle a Ramón que no son los argentinos ni los brasileros, que son los capinchos, las liebres y los jabalíes que traen la aftosa» y a continuación se extendió en detalles sobre los desplazamientos de los jabalíes.

* Representante por Canelones

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