Transformar la tragedia de Soriano en una nueva "admirable alarma"
Víctor Rossi
Reapareció la aftosa, fue en Soriano y rápidamente se extendió. Duro golpe a la economía del país y a la producción nacional: aún difícil de evaluar y más de asumir.
No es el momento de cálculos partidarios, en tanto está en juego el destino del país, de su principal sector productivo, de la gente del campo y de los productores agropecuarios, de los trabajadores y de la sociedad toda
No se puede vivir jugados al éxito del proceso cíclico foco aftósico-rifle sanitario, que se transforma en una realidad de terror, que no sólo cada vez que finaliza vuelve a comenzar, sino que es inútil como estrategia –que puede servir y sirvió y que toda la sociedad uruguaya apoyó ante la emergencia inesperada en Artigas–, pero que debió ser el alerta para elaborar una alternativa, procurando adelantarnos a los hechos para no quedar librados a la buena o mala suerte.
El pasado 28 de marzo el senador Rodolfo Nin Novoa propuso públicamente la necesidad de crear un plan alternativo a la política de un país libre de aftosa sin vacunación, que contemplara un plan concreto de vacunación contra la aftosa. La iniciativa fue rechazada y descalificada por el gobierno, poniendo en peligro la producción ganadera e incluso el sector lechero.
Hoy el país debe volver a vacunar contra la aftosa, a la vez que tiene que ponerse al hombro la ejecución de una política regional con Argentina y Brasil, para eliminar de la zona el peligro de la enfermedad que atenta contra el valor de nuestras carnes y que nos cierra los mercados.
Si este cambio debe contener la suerte del ministro de Ganadería y Agricultura, que así sea, pero sabiendo que aquí lo que está pasando es que el gobierno ha dejado de gobernar. Y este es el tema central, sobre el que hay que profundizar.
El presidente de la República, doctor Jorge Batlle, ha centrado su actividad y sus energías en la política externa, dejando en manos del mercado y de los votos parlamentarios atados a la coalición, los quehaceres de la casa.
Es cierto que el país depende de una fuerte corriente exportadora y que está bien que el Poder Ejecutivo encabece la apertura de los mercados. Pero no toda la gestión del gobierno puede reducirse a la política exterior, cada día menos consensuada y con perfiles de mendicidad, mientras en nuestra sociedad los problemas del desempleo, de la producción, de la enseñanza y de la salud, y ahora del cuidado sanitario del país, no reciben la atención adecuada.
Los indicadores esgrimidos el pasado 1º de mayo por el PIT-CNT y que fueron recogidos antes de la crisis provocada por la aftosa son, en ese sentido, por demás elocuentes. En una población activa de 1.400.000 personas, 200.000 son desocupados absolutos, 400.000 trabajan en forma precaria, sólo 900.000 cotizan al BPS, más de 200.000 uruguayos viven en asentamientos, entre los niños la pobreza llega al 40% y hay 60.000 jóvenes que ni trabajan ni estudian. Y a las largas colas de trabajadores que rodean al edificio del BPS a comienzos de cada mes para cobrar su seguro de paro, habrá que agregarle ahora los seis mil trabajadores de la industria frigorífica.
Mientras tanto a partir del pasado fin de año se ha vuelto a intensificar la emigración –esa es la sensación que tenemos todos, por encima de datos concretos que no se hacen públicos–, mientras que el anecdotario social nos muestra que ya abarca a familias enteras
No es con chistes que ya se han gastado que se logrará poner en marcha a toda nuestra economía que sigue presentando indicadores alarmantes.
El gobierno debe atender los problemas de los uruguayos, siendo sensible a los reclamos de los sectores populares y de la producción, abriendo la posibilidad de un diálogo real que permita transitar por nuevos caminos que apuesten a un Uruguay productivo, integrador de la sociedad, que a la vez sea una plataforma sana y de lanzamiento de la necesaria apertura de mercados, cuestionados hoy por el nuevo foco aftósico.
El gobierno de coalición encabezado por el doctor Jorge Batlle no escuchó a quienes con interés patriótico le plantearon la necesidad de elaborar un plan alternativo contra la aftosa. Expresión de una sordera que deseamos que no sea irreversible, pero que se ha manifestado sistemáticamente en política internacional y en materia económica.
El Poder Ejecutivo tiene que recuperar la capacidad de escuchar, si es que alguna vez la tuvo, para incidir con políticas concretas que reactiven la economía y atiendan las urgencias de los uruguayos y que no se limitan a combatir el avance de la aftosa.
Si se dan pasos concretos en ese sentido, si hay espacios para aportar, el Presidente de la República encontrará a un Encuentro Progresista dispuesto a realizar propuestas específicas en todas las áreas en que se nos invite a participar. También dispuestos a revertir la campaña internacional que ya está buscando reducir los mercados para nuestras carnes.
Pero de ninguna manera este drama de la aftosa puede transformarse en una mera cortina de lucha biológica, como si en el país hubiera estado todo bien hasta que en Soriano se escuchó la alarma
Es hora de transformar esa alarma de hoy de la tristeza y de la dependencia, en una nueva admirable alarma como lo fue el Grito de Asencio del 28 de febrero de 1811. Que también fue en Soriano.
* Representante Nacional Encuentro Progresista-Frente Amplio
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